Welcome to the Inopia.

Más allá de Orión, la Puerta de Tanhauser, los Cerros de Úbeda, la cara oculta de la luna, Babia y más lejos todavía de donde Cristo perdió el gorro andan a la deriva, o más bien naufragan, mis pensamientos y reflexiones sobre las más que recalentada realidad que nos abrasa todos los días. Por eso, cuando todo se emborrona y pareciera que nada tiene sentido, me exilio en la Inopia, lugar donde encuentro el hilo de Ariadna al que agarrarme si quiero encontrar la salida del laberinto.


Sitio desnuclearizado

viernes, 18 de noviembre de 2011

La III República.

Yo me apunto a esta república:

lunes, 14 de noviembre de 2011

M. Campo Vidal no es Dylan Ratigan... y es una pena...

Ocurrió en la televisión americana cuando Dylan Ratigan, presentador de un programa diario de la televisión por cable americano sobre temas de economía y política, se indignó en directo contra su gobierno y sus políticos y su inepta gestión de la crisis, y contra el sistema financiero y la banca y contra los parlamentos que se han vendido al mercado. Tomó la palabra que mareaban sus tertulianos y puso las cosas en su sitio y la palabra de millones de indignados en la televisión del país más influyente del planeta. Y lo curioso es que si cambias el nombre de los dos partidos americanos por los mayoritarios de aquí, todo lo que dice se podría decir de nuestro país, y se tendría que decir con la misma fuerza y con mucha más frecuencia ¿Os imagináis a Manuel Campo Vidal actuando de esta manera en el pasado debate entre Rubalcaba y Rajoy? Me temo que no…

lunes, 7 de noviembre de 2011

7 de noviembre de 2011.


Sigo navegando. Comienza un nuevo día. Pienso, que por mucho que grandes voces de todo el largo y ancho túnel del espacio y del tiempo lo pregonen, por mucho que cada día desemboquen en estas costas cibernéticas sucesos innombrables e imborrables, poco ha cambiado en la búsqueda de mi anhelada quimera: la razón.

El estado de esta procelosa mar, tiene mucho que ver con el estado de la razón, o por lo menos así lo veo. Hay días en los que el oleaje junto al viento te ayudan a seguir navegando pero también hay días en los que las borrascas me intimidan y me incitan a echar el ancla y darlo todo por perdido…Pero ahí está el alma del marinero errante, el viajero inquieto que lucha por continuar la travesía controlando la situación para no vagar a la deriva.

Mis pensamientos dan un giro al timón. Por un momento la calma lo inunda todo y puedo divagar sin miedo a perderme en el intento.

Jamás imaginé que para afianzarte en la cordura había que sumergirse tanto en la sombra. Soñé caminos que, una vez despierto, me parecen imposibles. Pura ironía este discurrir vital en apariencia sin sobresaltos. Ay de aquél que llegue a creerlo. Lo indefinido comienza a salir del misterio, se hace tangible, concreto, aunque todavía en el horizonte no se vislumbre nada. Tal vez la respuesta esté más cerca de lo que en verdad creemos. Sigo pensando que habrá que reinventarlo todo.

Hay días en los que el ruido se hace tan dueño del todo que suscita en mi la necesidad de  confundirme  en él (en un grito mudo que remueva mis tripas hasta los escondrijos del vómito).

Sigue lloviendo. Los nubarrones de esta tan ingrata manifestación de lo absurdo no dejan de abrirse paso en su propia vorágine. Insoportable es el mundo que persiste en enarbolar la mediocridad del discurso como única bandera. Entre la nefasta tempestad, las palabras volteadas por las olas destrozan la razón. Los pregoneros de verdades cuyo verdadero ropaje es la mentira naufragan en la solidez de la nada, y el tiempo, mientras tanto, se mece a cuentagotas. Me abruma hasta aburrirme la telúrica sintomatología del hartazgo propagandístico de los voceros de la política más nefasta, tan repetitiva e inconsecuente que no puedo hacer otra cosa que volver a sufrir el menoscabo del horror ya cotidiano de este sistema tan falsario. Habrá, por tanto, que seguir sufriendo la certeza inmanente al destino de reconocer que la carga cíclica del universo no cambiaría jamás.

Respiro con profundidad melancólica, avanzo hacia la plaza donde los mercaderes venden hasta lo intangible. Me sobresalta el casi atropello de un cuadrúpedo rodante lo que me hace recobrar el sentido. Es cierto, no estoy solo: me acompañan en este devenir de comienzo de semana, aquellos que transitan hacia un destino nefasto sin posibilidad alguna de escapada. Y aún así, recordé aquel profundo e inmortal aforismo que recobra hasta la esperanza más dormida (la mía): “Si supiese que el mundo termina mañana, igualmente plantaría un árbol”. Creo que fue Martin Luther King el autor de esta bella frase. Yo también querría tener un sueño...

Y en este escenario frenopático me paro junto a un portal del todo impreciso, desconocido, para intentar recobrar el rumbo (si es que alguna vez lo tuve). Es entonces cuando me sorprendo a mí mismo, profunda e instintivamente, tomado la dirección de un nuevo y esperanzado sueño de libertad.

Paró la lluvia. La luz del sol, un vez más, me cegó con una calidez dulcemente inesperada.

Vislumbrando aconteceres estacionarios, así transcurren estos días, en el espacio que va de un tiempo a otro donde siembro cada preciso instante.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Movimiento fuerte" de Jonathan Franzen.


 Se dice de Jonathan Franzen (1959) que se hizo famoso dos veces: la primera, en 1996, cuando publicó un artículo en “Harpers” en el que cuestionaba la ficción norteamericana; y la segunda, cuando publicó su tercera novela, "Las correcciones" (2001), vendió un millón de ejemplares y ganó el National Book Award. Después vendrían los ensayos de "Cómo estar solo" (2003). No es un diario, pero lo parece. Es la vida triste y contradictoria, a ratos terrible e insoportable, de un escritor famoso que casi no soporta su propio éxito y que debe afrontar cuestiones como el sexo, la intimidad, el alzheimer y la muerte de su padre, las ciudades o el mundo digital. Con su última novela,"Libertad", ha adquirido fama mundial después de saberse que elpresidente Obama la encargó para su lectura antes incluso de ser publicada.
Antes había publicado "Movimiento fuerte" su segundo título,  donde encontramos una serie de líneas argumentales que van desde la ecología hasta los movimientos antiabortistas, aunque la acción se inicia con un leve movimiento sísmico en el área de Boston donde las grietas que se originan van descubriendo en el entramado económico y social que no son diferentes de aquellas por las que se desvanecen los deseos de nuestra propia vida. Y así, los movimientos sísmicos descubrirán las fallas sobre las que se van construyendo las vidas de los personajes de esta novela.
Dejo unas líneas de una de las reflexiones que hace Franzen en este libro:

… ¿Es posible que la inteligencia artificial lea un libro con plena comprensión? ¿Puede pintar un cuadro original o componer una sinfonía? ¿Puede distinguir entre hecho y simple imagen y tomar decisiones políticas responsables basándose en esta distinción?

El sistema aduce que el programa simula la inteligencia del estadounidense medio de los años noventa.

Se podrá objetar también que ninguna máquina, por muy sofisticada que sea, será capaz jamás de sentir subjetivamente el color azul o de saborear la canela o de ser consciente de sí misma mientras piensa.

El sistema considera esta objeción impertinente y peligrosa. Porque en cuanto introduces la subjetividad en una discusión lógica, en cuanto concedes realidad a fenómenos que no pueden ser verificados por una máquina o una reacción química, en cuanto afirmas que la interpretación subjetiva de unas moléculas de canela como “¡Oh! ¡Canela!” tiene sentido, entonces estás abriendo una caja de Pandora. Dicho y hecho, la misma persona de la canela te vendrá diciendo que interpretes el silencio de una cima montañosa como “¡Oh! Noto a mi alrededor una presencia eterna”, y la oscuridad de su cuarto por la noche como “¡Oh! Poseo un alma que trasciende su recinto físico”; de ahí a la locura no hay más que un paso.

Es mucho más sensato vivir racionalmente, como hace la máquina. Votar al hombre que tenga la postura más radical sobre el narcotráfico. Sostener que lo real del sabor/aroma de la canela no es otra cosa que su contenido informacional: la canela le dice al cerebro –y ello por puro accidente químico, ya que no es nutritiva_ “cómeme, soy buena para ti”. Es absolutamente más sensato reírse de la persona que te diga que sin tu experiencia subjetiva de la canela te habrías ahorcado a los trece años, y que sin tu experiencia subjetiva del olor de la nieve fundida tu actitud hacia tu madre, esposa o hija se reduciría a “¿Cómo hago para que me dé lo que yo quiero?”. Y así como hay personas privadas del sabor, así como el líder de una nación de ciegos cromáticos vive en su negro Berlín, su gris Tokio o su Casa Blanca y se mofa de quienes afirman tener sensaciones con el color azul, así también tienes que aprender tú a mofarte de los que han estado en las cumbres y dicen haber sentido la presencia de un Dios eterno, y a rechazar cualquier conclusión que puedan sacar de dicha experiencia.

De lo contrario, se dejas que las emociones te induzcan a pensar que existe algo único o trascendente en la subjetividad humana, puedes acabar preguntándote por qué has organizado tu vida como si fueras una simple máquina para la no placentera producción y el placentero consumo de productos. Y por qué, en nombre de la paternidad responsable, estás inculcando en tus hijos la misma actitud consumista si lo material no es la esencia de la humanidad: por qué estás garantizando que su vida esté tan repleta de mercancías como la tuya, y de tareas y bucles y entradas y salidas, de tal forma que habrán vivido solamente para perpetuar el sistema y morirán por la sencilla razón de que están agotados. Tal vez empiece a preocuparte que con cada electrodoméstico que compras, cada trozo de plástico que tiras, cada equis litros de agua caliente que desperdicias, cada acción que compras o vendes, cada kilómetro que conduces, estás propiciando el día en que no habrá tierra, aire o agua en el mundo que no hayan sido cambiados, el día en el que la primavera olerá a ácido clorhídrico y la lluvia en verano tendrá sabor a paradiclorobenceno y el agua del grifo será de color rojo y sabrá a Pepsi y los únicos pájaros serán gorriones cultos que trinarán “¡Di que no!”, arrendajos que graznarán “¡Sexo, sexo!” y pollos que piarán “¡Carne blanca!”, y tú comerás ternera una noche y pollo la siguiente y ternera la de más allá y todos los bosques estarán plantados con la misma especie de pino o la misma especie de arce, e incluso a mil millas de la costa el fondo del océano estará cubierto de verdín y de envases de leche, y allí sólo nadarán sardinas y atunes y gambas gigantes, e incluso de noche en la cima de un monte remoto el viento olerá a salida de humos de un McDonald´s, y oirás alarmas de coche y televisores y el retumbo de los reactores a cuyos pasajeros se les dará a elegir “¿Pollo… o ternera?”, y aquella naturaleza en que todo el mundo, a sabiendas o no, sentía inmanencia de la eternidad habrá muerto, y el periódico que puedes leer en el monitor (para comprarlo has tenido que sudar tinta ante otro monitor) te dirá que El hombre es libre y todos somos iguales y que El minigolf arrasa en la ciudad. Descubrir que ese mundo es imperfecto será muy inquietante. Así pues, para tu propia tranquilidad de espíritu, ya que nada se puede probar o refutar –ya que tu ciencia se descalifica a sí misma para responder justamente a las preguntas relativas a la capacidad de inteligencia para sentir lo que, en un sentido absoluto y verificable, no está ahí-, ¿no será mucho más seguro suponer que las máquinas tienen un alma y unos sentimientos virtuales propios?





lunes, 24 de octubre de 2011

Movimientos sísmicos.


La realidad se mueve bajo nuestros pies, todo se altera. Se agrieta todo lo que nos sustenta, nos alimenta, todo lo que nos empuja hacia delante y nuestro cuerpo no acaba de conseguir el equilibrio. Con intentos infructuosos tratamos de mantenernos en pie, pero es imposible. Cuando parece que controlamos el equilibrio volvemos a sucumbir ante una nueva sacudida, y nuestra cabeza es incapaz de gobernar nuestras piernas, y nuestras piernas son incapaces de mantener enderezado nuestro cuerpo. La dignidad cae por los suelos una y otra vez y con ella la libertad y todo lo demás, todo lo que importa.

Es un tiempo sismológicamente intenso cuyo epicentro está en Wall Street. Si un jodido bróker estornuda todo se mueve, desde la Quinta Avenida hasta el poblado de las Barranquillas todo tiembla. Ninguna construcción es ya válida. La arquitectura política, filosófica, social deberá proyectar nuevos modelos. Nos va el equilibrio en ello. Nos va la vida en ello.

viernes, 21 de octubre de 2011

A veces una imagen vale más que mil palabras...¿o no?

Pero a veces 12 palabras pueden valer por mil imágenes...

jueves, 6 de octubre de 2011

NOS PIDEN CONFIANZA...

 ¿Y tú de quién te fías?, una web interesante: http://tefias.tumblr.com/

Nos piden confianza en los mercados, en el Ibex y en la triple A.

En la Eurozona, en el BCE y en Trichet.

Nos piden confianza en la banca, en los bonos y en la deuda soberana.

Nos piden confianza Merkel, Rajoy, ZP y Sarkozy.

Nos piden confianza en las instituciones, en los ajustes y en la productividad.

Nos piden confianza en el rescate y en que no nos rescaten.

Confianza en el crédito.

Y crédito de confianza.

¿Qué nos piden cuando nos piden confianza?

¿Y tu, de quién te fías?

“Tenemos que romper el círculo vicioso de la crisis de confianza” (Christine Lagarde, directora del FMI)

“Zapatero pide a Rajoy que aporte confianza” (El País, 13 de julio 2011)
“Rajoy pide elecciones cuanto antes para dar confianza a España” (4 de abril de 2011)
“Elena Salgado: La confianza en los mercados es esencial para la recuperación” (25 de mayo de 2011)
“Obama apela a la confianza de los mercados en EEUU” (Reuters, 8 de agosto de 2011)
“La crisis griega lastra la confianza de los mercados en España” (La Vanguardia, 14 de junio de 2011)
“La confianza de Grecia en Merkel y Sarkozy salva las bolsas europeas” (Agencias, 14 de septiembre de 2011)
“Merkel: las reformas de España permitirán recuperar la confianza de los mercados” (3 de febrero de 2011)
“Botín pide reformas, trabajo y confianza para salir de la crisis” (17 de junio de 2011)

 
Saludos desde la Inopia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

INDIFERENCIA.

Vivimos en una época de indiferencia generalizada porque ya nadie siente nada por nadie que le sea ajeno, guardamos nuestros más puros sentimientos solo para nuestros más allegados, el resto nos resulta indiferente. Recluidos en una burbuja después de dimitir del mundo nos aislamos de aquello que nos pueda provocar dolor, y no me refiero al físico me refiero a otro que no se cura con analgésicos: el de nuestra conciencia.

Etimológicamente la palabra indiferencia nos traslada a un ámbito donde desaparecen las fronteras y con ellas las distinciones. A partir de aquí todo da lo mismo. Nos instalamos en un lugar indeterminado donde se confunde la libertad con el despotismo, el bien con el mal, la violencia con la dulzura. Por eso la indiferencia es complaciente con la pobreza extrema, el abuso de poder, la violencia, la frialdad. Y así, el indiferente se instala en una existencia plana donde no necesita cuestionarse el sentido de las cosas para no tener que tomar partido. Pues la opaca telaraña de la indiferencia obtura la sensibilidad con la que percibimos el mundo impidiéndonos esbozar cualquier pensamiento crítico. Ser indiferente, pues, es como si perdiéramos parte de nuestra humanidad.

En 1999, Elie Wiesel (premio Nobel de la Paz, 1986) en un discurso pronunciado en Washington con el título de “Los peligros de la indiferencia” nos advierte de lo peligroso que resulta traspasar la delgada línea que separa el compromiso con lo humano de la neutralidad más indolente:

“¿Qué es indiferencia? Etimológicamente, la palabra significa “no hay diferencia.” Un estado extraño e innatural en el cual, las líneas entre la luz y la oscuridad, el anochecer y el amanecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal, se funden.

¿Cuáles son sus cursos y sus inescapables consecuencias? ¿Es una filosofía? ¿Es concebible una filosofía de la indiferencia? ¿Puede uno ver la indiferencia como virtud? ¿Es necesario, de vez en cuando, practicarla, simplemente para conservar nuestra sanidad, vivir normalmente, disfrutar una buena comida y un vaso de vino, mientras el mundo alrededor nuestro experimenta una terrible experiencia.

Por supuesto, la indiferencia puede ser tentadora, más que eso, seductiva. Es mucho más fácil alejarse de las víctimas. Es tan fácil evitar interrupciones tan rudas en nuestro trabajo, nuestros sueños, nuestras esperanzas. Es, después de todo, torpe, problemático, estar envuelto en los dolores y las desesperanzas de otra persona.

En cierta forma, ser indiferente a ese sufrimiento es lo que hace al ser humano en inhumano. Indiferencia, después de todo, es más peligroso que la ira o el odio. La ira puede ser a veces creativa.

La indiferencia no es el comienzo; es el final. Y por lo tanto, indiferencia es siempre el amigo del enemigo porque se beneficia del agresor, nunca de su víctima, cuyo dolor es magnificado cuando él o ella se sienten olvidados. El prisionero político en su celda, los niños hambrientos, los refugiados sin hogar, se sienten abandonados, no por la respuesta a su súplica, no por el alivio de su soledad sino porque no ofrecerles una chispa de esperanza es como exiliarlos de la memoria humana. Y al negarles su humanidad traicionamos nuestra propia humanidad.

Indiferencia, entonces, no es sólo un pecado, es un castigo. Y es una de las más importantes lecciones de la amplia gama de experimentos del bien y el mal del siglo pasado”.

La hambruna del Cuerno de África se está cebando con la población de menos edad. La malnutrición infantil permanece como el principal problema en los campamentos de refugiados, según alerta el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Un informe de esta agencia de la ONU sobre los campamentos de Dollo Ado, al sureste de Etiopía, arroja un dato desolador: más de 100.000 menores tienen ya por hogar las tiendas y la arena de este campo de refugiados.

Acnur asegura que la hambruna se ha cobrado en Somalia la vida de más de 30.000 niños en los últimos cuatro meses y calcula, de hecho, que "de las miles de muertes que se han producido en Somalia entre abril y finales de julio la mitad son de niños menores de 5 años", según detalla la agencia.

Los tres campamentos y el centro de tránsito etíopes albergan a más de 118.000 somalíes, de modo que nueve de cada diez refugiados tienen menos de 18 años. Del resto, apenas un 8% son mujeres y el 2% restante, hombres.

Frente a esto, aquí, en el mal llamado Primer Mundo, contemplamos la escena con espanto pero tranquilos, ya nos inyectamos hace tiempo la vacuna de la indiferencia…


martes, 20 de septiembre de 2011

Espejo de la enseñanza pública de la Comunidad de Madrid...

Dicen que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, pero yo diría que no solo es capaz de tropezar dos veces si no las que haga falta con tal de llevar a sus últimas consecuencias cualquier objetivo que se marque, por estúpido, incongruente y contradictorio que parezca. Y es que este país llamado España parece estar dispuesto a tropezar en el mismo pedrusco que propició el atraso (intelectual, científico, cultural, económico, social y educativo por citar los más importantes) con respecto a las grandes potencias europeas en el pasado. Agobiadas hasta llegar a la esquizofrenia por el déficit presupuestario, las comunidades autónomas (en quien recaen las competencias en materia de educación) han optado por recortar los gastos en lo que podemos considerar el motor de progreso de un país que se considere “civilizado”, es decir en educación, nada menos que en un 5% durante este año, lo que supone una reducción de unos 1.800 millones de euros. Es un tijeretazo que se ha acometido fundamentalmente gracias al recorte del sueldo de los profesores dictaminado por el Gobierno central en un panorama general en el que las reformas económicas han abundado más en simples reducciones de gasto, sin criterio racional y más bien ordenadas a empujones por ese leviatán del siglo XXI llamado “mercado” (no confundir con el de frutas, verduras y carnes de toda la vida) que en propuestas realmente reformadoras capaces de equipar mejor a este país para el futuro en pos de poder afrontar mejor nuevas crisis venideras.

Es una pena que esta miopía histórica no tenga manera de corregirse, sobre todo en un momento tan crucial como este, donde la lógica salida a la crisis sería la inversión en futuro y no los recortes que nos hacen retroceder todavía, si cabe, un poco más. Porque el Estado Español invierte en educación menos dinero en relación con el PIB (4,3%) que lo que se invierte como media en la UE (5,05%) y en la OCDE (5,3%).

Y como consecuencia de los recortes solo basta con echar un vistazo a los resultados del último informe PISA (Programme for International Student Assessment), donde el análisis que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) realiza sobre la capacidad de los jóvenes de 15 años de 65 países, deja sistemáticamente en evidencia la calidad del sistema educativo español. Por otra parte, la tasa de abandono escolar (31,2%) más que duplica a la media de la UE (14,4%) convirtiéndose en una deficiencia crónica del sistema educativo español. Además, ninguna de las universidades españolas aparece en el ranking de las 100 mejores universidades del mundo. Como vemos el panorama es desolador y los recortes financieros no harán más que agravarlo si se tiene en cuenta que con ellos se han reducido, entre otras cosas, los salarios de los profesores, lo que, según los expertos, siempre repercute negativamente en la calidad de la enseñanza.

Y todo esto como preludio de lo que acontece en estos días con la inconfundible, inimitable y genuina dirección de Esperanza Aguirre, más conocida como “la Espe”, que hoy, por cierto, ha inaugurado el curso escolar en un centro educativo de la Comunidad, junto a su “Graciosa Majestad”, trasladando a la opinión pública la sensación de que “aquí no pasa nada” cuando la realidad es que existe un gravísimo conflicto educativo y social provocado bajo su responsabilidad. Porque si ya desde el gobierno central, como decíamos antes, se establecieron las bases para que desde los gobiernos autonómicos hicieran el resto y terminaran la faena, faltaba el showman (en este caso la showoman) que diera el espectáculo necesario con el fin de encender aún más a la ya encolerizada ciudadanía (pero no a toda, no olvidemos que una gran parte de ella vota al PP, la que se empieza a conocer como la “carajillo party”). Con declaraciones tales como que los profesores no trabajan más de 20 horas semanales y que la enseñanza pública no debería ser gratuita en todas las etapas. Y estas son solo dos perlas, hay más, que pueden ser una significativa muestra de las “lindeces” con las que se suele despachar nuestra presidenta ante un asunto de tanta importancia y calado social.

Hoy, mañana y pasado están convocadas dos huelgas como colofón (que no final) a las protestas y movilizaciones que se han venido dando a lo largo de este mes de septiembre, cuyo objetivo es que la Consejería de Educación retire la instrucción que suprime los puestos de miles de interinos y aumenta a 20 las horas lectivas obligatorias a la semana. De no ser así esto se traduciría en la no contratación de nada más y nada menos que 3.200 interinos, la supresión de las horas de tutoría y de clases compensatorias, la eliminación de los desdobles en inglés, matemáticas y lengua, y la no impartición de horas de laboratorio en física, química o biología. Todo ello traería como consecuencia el aumento de la ratio de alumnos por clase, por lo que algunos docentes tendrán que impartir materias que no son de su especialidad y los alumnos con necesidades especiales (que más atención precisan) serían los principales perjudicados, con lo que la lucha contra el fracaso escolar se verá también afectada.

Todos estos recortes suponen un nuevo ataque brutal a la enseñanza pública con lo que su paulatino deterioro está servido. ¿A quién beneficia todo esto? Desde luego a las familias que confían en un educación pública, gratuita y de calidad no. Habrá que preguntar, por tanto, a los usuarios de colegios, institutos y universidades privadas si como contrapartida a este deterioro verán incrementada su demanda. Si esto no es un complot que vengan los dioses y lo vean…


***Los datos expuestos han sido extraídos del artículo de Gabriela Cañas. El País 18/02/2011.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cansancio.

Hoy, en esta entrada, no hablaré ni del papa, ni de la p… crisis, ni de la reforma de la Constitución, ni de los recortes en educación de la Espe, ni de las guerras de Oriente Próximo, ni de que sigue (para vergüenza de los poderosos) la hambruna en el cuerno de África, ni de la próximas elecciones generales, ni tampoco de esa estrella que, desafiando a todas las leyes de la ciencia, se rebela contra su no existencia. No, en esta entrada no escribiré de lo que todo el mundo habla y escribe. Hoy me dejaré llevar por lo cantos de sirena que de vez en cuando resuenan por estos procelosos mares cibernéticos por donde se haya perdida la Inopia. Y esos cantos más que de sirena son de “sireno” (espero no ofender con la comparación); los de un tipo llamado Leonard Cohen cuya música me toca lo más profundo de mis vísceras más nobles. Cuando escucho sus poemas musicados tengo que hacer un gran esfuerzo por no sentir demasiado dolor (porque la música, cuando te llega hondo, duele)… pero no es fácil resistirse al poder de devastación emocional de este gigante de la música…

Aunque intentes resistirte, acaba por dejarte “tocado” con esa voz melancólica, profunda y grave que se cuela por algún rincón blando y desprotegido, y es entonces cuando te vienes abajo, te derrumbas, te quedas patitieso, y a partir de ese momento ya nada es lo mismo…

Sobre todo cuando escuchas Suzanne y te dejas llevar con ella al lado del río y escuchas pasar las barcas y te quedas toda la noche junto a ella, y te dejas coger entre sus brazos para mecerte y entonces viajas con ella cegado, pues no hace falta ver nada más....