Welcome to the Inopia.

Más allá de Orión, la Puerta de Tanhauser, los Cerros de Úbeda, la cara oculta de la luna, Babia y más lejos todavía de donde Cristo perdió el gorro andan a la deriva, o más bien naufragan, mis pensamientos y reflexiones sobre las más que recalentada realidad que nos abrasa todos los días. Por eso, cuando todo se emborrona y pareciera que nada tiene sentido, me exilio en la Inopia, lugar donde encuentro el hilo de Ariadna al que agarrarme si quiero encontrar la salida del laberinto.


Sitio desnuclearizado

lunes, 23 de diciembre de 2013

ESPÍRITU NAVIDEÑO.


No maldigo la Navidad porque sí, solo que hoy es martes veinticuatro de diciembre y sigo sin saber nada de ti. Tampoco odio a mi familia, es solo que no estoy acostumbrado a verlos durante tanto tiempo y desde ayer convivo con okupas. Su compañía acentúa mi incompatibilidad familiar profundizando aún más si cabe mi sensación de desarraigo. Y no es que me acongoje esa sensación, porque desentendido desde hace tiempo de todo sentido de la responsabilidad, al menos puedo agradecerle a la jodida Navidad que me recuerde todo lo que aborrezco. Tampoco es que sea un proscrito social, es tan solo que ya hay demasiado sentimiento artificial para andar amando sin conocimiento, así que prefiero abrazar la soledad.
Inmerso en una catarsis febril, escribo bajo el aire acondicionado, en pleno diciembre, con un gramo de paracetamol en digestión, sintiendo el acompasado ritmo de mi músculo torácico y entregado por completo al consecuente delirio. Bajo esta perspectiva solo necesito dos cosas: la última foto que te tomé desnuda, sin que tú lo supieras, y un bourbon con hielo. Al mirar la foto creo recordar que la cámara con la que fue tomada era un regalo tuyo por Navidad.



jueves, 19 de diciembre de 2013

CINCO MICRORELATOS.




1.       EN RACHA.

Puede que mañana lo mandara todo al carajo, pero hoy no, más cuando la buena suerte parecía estar de su parte. Con tres ases y una escalera de color en las dos últimas partidas creía haber empezado por fin su buena racha y necesitaba dinero, necesitaba ganar más partidas, necesitaba la compañía del buen fario un poco más, no podía abandonarle ahora que la suerte le había tomado de la mano.
Del póker paso al blackjack, luego a los dados… La noche iba viento en popa por lo que decidió probar fortuna con la ruleta rusa. Giró el cargador aproximando el cañón a su cabeza, contó hasta tres y apretó el gatillo. Su dinero y su vida apostados a una sola bala. Quizás fuera hoy...

2. SIN NINGÚN ATISBO DE ARREPENTIMIENTO.

Quizás mañana cuando el mañana no existe es el peor de los insultos, le dijo al tipo que le sirvió un menú compuesto de caviar ruso y mousse de pato. Había pedido también champagne francés y una botella de Imperial Gran Reserva del 2004. Pero estas dos últimas cosas no habían sido concedidas. Mientras comía no trataba de pensar en nada, pero era imposible no masticar pasados, presentes y futuros junto al mousse de pato. Toda una vida digerida en una última comida antes del punto y final. Sus últimos pensamientos mientras comía fueron para el tipo que se cruzó en su camino en un momento inoportuno. Y ahora estaba aquí, en la celda 128, degustando un exquisito manjar sin ningún atisbo de arrepentimiento.

3. ELLA DUERME DESNUDA.

Estoy cansada, anda duérmete cariño. Eso fue lo que me dijo antes de girarse en la cama y darme la espalda. Me quedé mirando al techo como casi siempre. Lo malo es que a oscuras no se ve un carajo. No podía dormirme así que decidí soñar despierto. Soñaba que era joven y que la mujer que dormía a mi lado también lo era. Y que hacíamos el amor en la cama, en el sofá, en la cocina, en el baño, en el coche, en el ascensor… ¡Joder!, era maravilloso. Lo que no acabo de entender, y me tiene algo desconcertado, es por qué desde hace algún tiempo ella siempre duerme desnuda.

4. PLATOS ROTOS.

Mejor venga otro día, hoy no hay nada que ofrecerle. Cuando llegaba mi turno siempre escuchaba lo mismo. Con una jodida retahíla de excusas vagas e inconsistentes me negaban el pan y la vida. Y así un día tras otro, una empresa tras otra, una negativa tras otra. Una mañana me harté de tanta falsedad, agarré mi escopeta de caza y apunté a aquel tipo hasta que se lo hizo encima. Sé que no tenía culpa de nada pero alguien tenía que pagar los platos rotos. Pero no lo hice, mi desesperación daba para eso y para más pero mi orgullo y mi dignidad pisaron el freno otra vez. Al menos ahora tengo un techo y trabajo: soy el encargado de planchar la ropa en la lavandería de la cárcel.

5. EL JUGADOR NÚMERO CINCO.

En torno a una mesa cuatro jugadores aguardan su turno. Intentan no cruzar sus miradas. Todos miran al hombre que toma el arma con su mano izquierda y acaricia el cañón unas cuantas veces antes de colocárselo junto en la sien. Cuando sin cerrar los ojos aprieta el gatillo su pulso no se altera, al contrario, tanto es así que su frialdad y seguridad en sí mismo asustan más si cabe al resto de jugadores. Es tal la confianza que desprende que vuelve a disparar una vez más y otra hasta que en el cargador solo queda una bala. Un sudor frío recorre las caras de sus oponentes pero el jugador número cinco sigue impasible. Sin decir nada recoge el dinero ganado y se marcha con cierta prisa. Los otros cuatro jugadores comentan a su marcha que por lo visto alguien importante le espera en un cruce de caminos.


lunes, 16 de diciembre de 2013

CENA DE NAVIDAD.



Dos varones, cuarenta y cinco años de edad más o menos, acaban de salir del restaurante donde su empresa ha celebrado la cena de Navidad, deciden tomar un par de copas en un sitio de moda donde un amigo de uno de ellos les ha contado que hay unas go-go dancer de muerte bailando dentro de una jaula. No se lo piensan dos veces y deciden ir. Paran un taxi, son algo más de las doce de la noche. Al garito hacia donde se dirigen está en la zona centro de la ciudad. Una vez allí, piden un par de gin tonic mientras observan a una de las chicas.
-Mira como baila la condenada. Parece que lleva instalada una batería en el culo.
-Joder tío. Está buenísima.
-Ahí, metida en esa jaula y con esa ropa a quién no le “pone”.
-Que está tremenda no hay duda, pero igual luego es una jodida analfabeta.
-Puede ser, pero a un buen culo no le hace falta dictar clases de filosofía.
-Coño, ya lo sé pero imagínate que logras presentarte, la invitas a un par de copas, la convences para sacarla de este antro y que te acompañe a tu casa a tomar otra copa ¿me sigues, no?
-Te sigo.
-Bien, tomáis la copa, unas risas, te acercas más a ella en el sofá, le susurras al oído algo bonito y zas, estáis en la cama follando como campeones. Bien hasta ahí todo bien. Pero después del polvo encendéis un cigarro y surge la conversación. Y resulta que es una puta analfabeta, coño, una ignorante total y absoluta tonta del culo.
-Joder, y para eso tanta historia. Mira Pablo, si te enrollas a una tía cañón no es para que te de clases particulares de teoría cuántica ni para que te diga su opinión sobre el bosón de Higgs ¿entiendes?
-Claro que te entiendo, Jaime. Pero no sé, no todo es sexo.
-Ya, entonces a qué coño hemos venido a esta discoteca donde ni nos gusta la música, ni el ambiente, ni mucho menos los licores de garrafón que sirven.
-La verdad es que desde que entramos por la puerta ando algo perdido al respecto.
-Hombre, teniendo en cuenta que somos dos carcamales que pasamos de los 45, hasta ahí todo encaja ¿no crees?
-Putas cenas y copas de Navidad . Por qué terminaremos siempre siendo tan patéticos.




martes, 10 de diciembre de 2013

BLUESMAN.



Es noche cerrada, hace frío, cierta neblina cubre la calle Beale. Los luminosos de los bares forman una amalgama colorida y chispeante que intenta reclamar la atención de los caminantes. El Rum Boogie´s y el Coyote Ugly saloon centellean quizás un poco más que el resto. Al final de la calle se encuentra el Blues City Memphis, un pequeño club entre cuyas paredes todavía resuenan los ecos de los viejos bluesman del pasado. Hoy ya en decadencia mantiene un encanto añejo y misterioso difícil de explicar. En su interior un tipo bebe solo sentado en una banqueta junto a la barra. En un pequeño escenario tres músicos desgarran un viejo blues. El que viste de negro y toca la guitarra también canta. Tras un trago de bourbon, el hombre que bebe solo comenta algo al camarero.

-Ese tipo toca la guitarra como si estuviera ausente. Como si no hubiera nadie en la sala más que él y su guitarra.
-Sí, desde hace algún tiempo es como si estuviera en otra parte. Eso sí, su manera de tocar no ha cambiado. Sigue siendo tan auténtica como siempre. No he escuchado a nadie tocar blues como a él. Lástima que ese carácter tan especial le haya apartado siempre de la gente que maneja el negocio de la música. Bueno su carácter y… ¿Le pongo otro bourbon?
-Sí, póngame otro, pero esta vez que sea doble.
-Está bien. Aquí tiene.
-¿Siempre viste de negro?
-No, antes era un tipo que aunque de carácter fuerte parecía llevarse bien con todo el mundo.  Hasta que de repente se volvió irascible y solitario. Creo que fue por lo que le pasó con aquella mujer.
-¿Cómo dice?
-Bueno, perdió la cabeza, y creo que algo más importante, por ella. No había nada ni nadie que pudiera interponerse entre él y esa mujer. Para después pasar lo que pasó… Hija de la gran puta. Si hubiera sabido desde el principio que era una zorra de lujo. Una jodida ninfómana devora hombres. Dicen que llegó a tirarse a cinco tíos delante de su geta en las orgías en las que participaban. Además, volaba demasiado alto para un tipo como Jeff…
-Continúe, por favor, muero por saber cómo termina la historia.
-¿Es usted periodista?
-No, no. Tan solo un amante del blues.
-Bueno, ella le dejó por un productor musical, entonces Jeff enloqueció. Quería matar a ese tipo. Su música dejó de sonar igual que antes, comenzó a beber más de lo que su cada vez más maltrecho cuerpo podía aguantar. Ya nadie quería tocar con él. Sus manos quedaron paralizadas. Pero al cabo del tiempo volvió a recuperar su forma de tocar. Desde aquello ya no se le ve con mujeres, siempre solo. Creo que ya solo toca aquí, en esta sala, no habla con nadie ni antes ni después de cada concierto, toca el repertorio y se marcha sin decir ni una palabra. Todas las noches se repite la misma historia. Pero hay algo curioso que ocurre noche tras noche. El repertorio cambia más o menos después de cada sesión, pero una canción nunca falla: Evil, ese viejo blues de Willie Dixon.
-Vaya, parece una historia interesante, cargada de cierto misterio ¿no le parece?
-Sí, misterio es todo lo que rodea a Jeff. Nadie sabe a ciencia cierta qué pasó después de que aquella mujer lo abandonara. Hay quien dice que vendió su alma al diablo para recuperar su genuino toque de guitarra. Qué estupidez ¿verdad? ¿Quién demonios podría creer semejante historia? Pero ya sabe, por aquí esas cosas son bastante comunes.
-Bueno, el miedo hace creer en lo increíble amigo.
-Si claro, quizás sea eso, el miedo.
-Por cierto ¿podría decirle a Jeff que le espero en su camerino al término del concierto?
-¿De parte de quién?

-Dígale que un viejo conocido ha venido a cobrarse su  deuda.


jueves, 28 de noviembre de 2013

¡NO A LA LEY MORDAZA!



En cuestión de días el Gobierno pretende impulsar una nueva ley que podría llegar a imponer multas astronómicas de hasta 600.000 euros a cualquiera que participe en protestas pacíficas, como los miembros de Avaaz. Pero un gigantesco clamor público justo ahora puede forzar al PP a parar esta mordaza anti-ciudadana.

El PP sabe que con tantas políticas impopulares está perdiendo la batalla frente a la opinión pública, y con esta Ley de Seguridad Ciudadana busca anular las voces de los que denunciamos sus fechorías y exigimos responsabilidades. Pero podemos parar esta propuesta absolutamente anti democrática, forzando al gobierno a elegir entre aferrarse a su agenda represora o enfrentarse al mayor descalabro electoral en la historia de nuestra democracia.

Haz clic para firmar esta petición urgente e invita a todo el mundo a unirse. Es hora de crear una campaña ciudadana sin precedentes y levantar un clamor que retumbe en todo el país. En pocos días el Consejo de Ministros puede aprobar el anteproyecto. Si no actuamos ahora podríamos despertarnos pronto y descubrir que han asesinado nuestro derecho a expresarnos libremente:


Según cifras oficiales, en 2012 hubo 4000 manifestaciones en Madrid. Solo en 12 se registraron actos violentos. Sin embargo, el Consejo de Ministros podría dar luz verde en los próximos días a una nueva Ley que impondría multas de entre 30.000 y 600.000 euros por convocar concentraciones no comunicadas frente al Congreso u otras instituciones del Estado. La misma multa podría recibir cualquiera que grabase o difundiese imágenes de agentes de policía durante las manifestaciones cuando se interprete que suponen un atentado a su honor o pongan en peligro la actuación policial correspondiente.

Pero no es solo la flagrante desproporcionalidad de dichas medidas lo que está provocando la crítica de la oposición casi en bloque, y de asociaciones de jueces, periodistas, e incluso del sindicato mayoritario de la policía. También es alarmante el hecho de que estas multas se puedan tramitar en el ámbito administrativo, sin intervención judicial, y por ello sin las suficientes garantías de protección de los derechos del ciudadano.

Una vez más el PP está dispuesto a tirar de su rodillo parlamentario -- esta vez para sofocar las voces de una ciudadanía que apenas cuenta con la protesta organizada para proteger sus derechos. Pero sabemos que lo que más le preocupa al gobierno es frenar la sangría de pérdida de votos que sus políticas están causando. Por eso, si respondemos con fuerza ahora se darán cuenta de que esta ley podría ser su tumba electoral y no tendrán más remedio que dar marcha atrás. Firma la petición y compártela con todo el mundo:





martes, 26 de noviembre de 2013

AMIGOS.




Dos tipos se encuentran en el bar de copas de costumbre. Uno de ellos bebe apoyado en la barra con un gesto que delata cierta melancolía. El que acaba de entrar pide lo mismo que su amigo; Ballantines con Coca-Cola. Como en un primer momento no parece querer percatarse de su presencia, toma la iniciativa saludándole de forma manifiestamente efusiva.

-¡Qué tal Andrés! ¿Cómo estás?
-Bien, bien. Aunque podría estar mejor.
-Ja, ja. Claro si te tocara la lotería ¿no? Eso decimos todos.
-Mi mujer me ha abandonado.
-Ostias tío ¿Y cómo ha pasado?
-Pues ya ves. Una mañana, ya hace un par de semanas, me dijo que ya no quería vivir conmigo.
-¿Eso fue todo?
-¿Te parece poco?
- No sé, joder, te daría alguna explicación.
-Si entiendes por explicación que ya no podía seguir viviendo conmigo.
-Solo eso. No te dijo que ya no te quería, que ya no le gustabas. No sé, alguna explicación te daría.
-Sí, bueno. Me dijo que si quería seguir follando con ella mejor vivir separados.
-¡Coño! Eso sí que es cojonudo. No jodas que te dijo eso. Ja, ja, la muy puta.
-No te pases, todavía sigue siendo mi mujer y la sigo queriendo a pesar de todo.
-Perdona tío pero es que no entiendo nada.
-Verás, me dijo que si no se marchaba de casa terminaría por dejar de quererme, entonces se buscaría un amante, lo cual sería un engaño, una traición, porque la idea de tener un amante la estaba empezando a seducir. Por lo tanto, para evitar estas situaciones indeseables para ambos era mejor marcharse de casa y que el amante fuera yo. Dejaríamos de ser marido y mujer para ser simplemente amantes. Sin compromisos, sin ataduras. Solo pensaríamos el uno en el otro con los ojos del deseo.
-Ostias con tu mujer. Pero a la muy cabrona (con perdón) no se la puede acusar de falta de sinceridad. Por cierto, lo ojos no piensan.
-No me seas tan perspicaz, piensan más de lo que tú te crees, sobre todo cuando nos referimos a las cuestiones relacionadas de con quién te vas a la cama ¿Y tú Javi, qué tal con tu mujer?
-Pues dejó de quererme y me abandonó. Sin previo aviso.  Hace como unos tres meses más o menos cogió sus cosas más personales de la casa y se marchó. Desde entonces no sé nada de ella.
-No te preocupes está estupendamente.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque tu mujer y yo también somos amantes.


viernes, 22 de noviembre de 2013

FRÍO.




Papá, ¿Tú no tienes frío? Le pregunté mientras lo arropaba con la manta. Si le hubiera preguntado si tenía calor, hambre, sed o dolor me hubiera respondido lo mismo. Qué más da. Otras veces le contaba historias que él antes me había contado, como si me hubiera convertido en el único guardián de su memoria perdida. Su mirada, casi siempre esquiva, parecía entonces resplandecer al oír el sonido de mi voz. O al menos era lo que necesitaba sentir para que fuera yo el que no tuviera frío.






martes, 19 de noviembre de 2013

METAMORFOSIS.


           


Un día más Gregorio Sánchez sintió horrorizado cómo su cuerpo cambiaba. Sin poder ejecutar ningún movimiento que al menos le produjera el alivio de cambiar de postura, no recordaba cuanto tiempo llevaba tumbado boca arriba. Sus desesperados gritos pidiendo ayuda no parecían oírse. Pero no tardó mucho en aceptar su destino, es más, llegó a pensar que aquella situación no era tan desagradable, sobre todo cuando sentía ese cosquilleo desde los pies hasta la cabeza. Era una sensación extraña, indolora y hasta cierto punto placentera a pesar de la incómoda situación.

Una mañana se escuchó un golpe fuerte y seco. Tras derribar la puerta diferentes personas fueron llegando al lugar donde se encontraba Gregorio. Tantas personas hablando a la vez le impedían entender lo que decían, hasta que por fin una voz se elevó por encima de las demás:
“El cadáver lleva en descomposición más de veinte días. Lo atestiguan las distintas variedades de insectos necrófagos, tales como coleópteros, dípteros e himenópteros que se han encontrado por todo el cuerpo. Tras una primera exploración se sospecha como causa principal del fallecimiento la ingesta de algún veneno”.


Fue entonces cuando Gregorio supo de su condición de cadáver.


martes, 12 de noviembre de 2013

PAPALAPUIT.



En Papalapuit los papaliputienses cultivan papachugas, crían papaperdos y navegan por las costas de su isla en busca del más preciado de sus tesoros: el papabugo, pez de exquisito sabor, rico en proteínas y considerado un ser sagrado, ya que cuentan los más viejos papaliputienses que de la evolución de algunos de estos peces que se atrevieron a salir a tierra firme proviene el primer papaliputiense. Esto ocurrió hace muchísimos años, en el principio de los tiempos. Ahora, los más jóvenes e intrépidos papaliputienses aspiran a ser como los forasteros que llegan hasta Papalapuit en grandes barcos. Esos extravagantes seres que armados con unos extraños artilugios no paran de mirar y escuchar pero no parecen ni ver ni entender nada. A pesar de todo, los jóvenes quieren ser como ellos. Los viejos, basándose en su más que experimentada sabiduría, les aconsejan que no encontrarán un lugar mejor que Papalapuit. Pero no se pueden poner puertas al mar, ni siquiera en Papalapuit.


Muchos de estos jóvenes papaliputienses se marchan de Papalapuit si no en busca de un futuro mejor si al menos de un futuro diferente. Como veis, Papalapuit no se diferencia mucho de cualquier otro lugar. 



lunes, 4 de noviembre de 2013

SUSURROS.



Nunca tuve vecinos. El piso contiguo al mío estuvo siempre vacío hasta que llegaron. Eran jóvenes, guapos, parecían felices. Un camión de mudanzas trajo los muebles y unos grandes baúles de los que se usan para guardar ropa.  Ellos vinieron en un coche de aspecto deportivo con tan solo dos maletas.

Desde el primer día no paraban de recibir visitas. Gente joven como ellos. En la escalera siempre encontraba restos de alguna de sus fiestas. Acostumbrado a la soledad, mi paciencia se fue agotando poco a poco. No soportaba ni los continuos ruidos, ni a la gente que entraba y salía. Pero sobre todo no soportaba su aparente felicidad. Debió ser eso y no otra cosa lo que me empujó a agarrar la escopeta tantos años olvidada y descerrajarlos un tiro en cada una de sus cabezas. Todo quedo ensangrentado. Sus sesos salieron despedidos. Sus caras quedaron con un gesto de terror imborrable.


Ya no tengo vecinos, vivo en una celda de aislamiento para presos con problemas psiquiátricos. Estoy solo como siempre quise estar, pero sigo escuchando risas y murmullos al otro lado de la pared de mi calabozo. Un día, además, creí escuchar “sabemos que tienes cáncer terminal”…