Welcome to the Inopia.
Más allá de Orión, la Puerta de Tanhauser, los Cerros de Úbeda, la cara oculta de la luna, Babia y más lejos todavía de donde Cristo perdió el gorro andan a la deriva, o más bien naufragan, mis pensamientos y reflexiones sobre las más que recalentada realidad que nos abrasa todos los días. Por eso, cuando todo se emborrona y pareciera que nada tiene sentido, me exilio en la Inopia, lugar donde encuentro el hilo de Ariadna al que agarrarme si quiero encontrar la salida del laberinto.

jueves, 19 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL!
Hoy juega España su primer partido en el
mundial. Joder, qué ganas tenía de que comenzara el espectáculo. A partir de
hoy que le den por culo a la crisis, a la prima de riesgo, a el IBEX, a Rajoy,
a Rubalcaba y a Felipe VI. Creo que bajaré al bar a ver el partido. Seguramente
habrá más ambiente, a mi parienta no le gusta el “fúrbol” y resulta un coñazo
tener que aguantar sus ronquidos tumbada en el sofá, donde no me deja casi
sitio. Me tiene hasta los huevos. Cualquier día ya no aguantaré más y entonces…
pero hoy hay fútbol, juega España y ninguna zorra me va joder el día.
Entro en el bar, están los de siempre,
apoyados en la barra en el sitio de siempre. Joder, parece como si lo tuvieran
reservado. Pido una cerveza. El camarero me pone un botellín y yo le digo que
pedí una caña. Con algo de enojo se lleva el botellín y me sirve una caña,
bastante mal tirada para mi gusto. Quizás sea porque le debió joder mi
reclamación. A este tipo todo le jode, no sé para qué coño puso el bar si
parece que todos los clientes habituales le molestamos. Tampoco me pone nada
para picar. Pero mejor no le digo nada no vaya a ser…
La televisión está sin volumen. Le digo
al camarero de cabreo eterno que no se oye. Otra vez con mala hostia coge el
mando a distancia y le da más volumen. Ahora está mejor, nunca entendí el por
qué en algunos bares las televisiones están encendidas pero con el volumen
quitado. Pero eso es otra historia. Hoy juega España y tenemos que ganar a esos
putos holandeses de mierda. Ya fueron parte del Imperio y ahora deben hincar la
rodilla de nuevo.
Uno de los tipos de siempre, el que está
cerca de la máquina del tabaco, está tomando un gin tónic. No parece
interesarle el partido. Aparte de él, hay tres tipos más. Estos sí parecen
interesarse. Dos parecen amigos. Charlan animosamente sobre si España debe
jugar con un nueve puro o con uno falso. El otro tipo está sentado junto a una
mesa cerca de ellos. Sin darle permiso se mete en la conversación y asegura que
lo que hay que hacer es ganar, da igual quien meta el gol de la victoria,
aunque dice preferir que sea Sergio Ramos porque es el más español y el que
tiene más cojones. Los dos amigos no parecen hacerle mucho caso.
Comienza el partido. Una mujer entrada en
años y con melena hasta la cintura, pantalón ajustado y zapatos de tacón alto
entra en escena. Creo que es una de las putas que curran en la rotonda. Lo digo
porque me suena su careto y no porque me fijara demasiado el día que le di 30
pavos porque me la chupara. Iba borracho como una puta cuba. Pero su pelo no
podía olvidarlo. Cómo olvidar sus largos cabellos enredados entre mi polla y su
boca. Ha pedido un cuba libre. Hago un gesto al camarero para que no se lo
cobre. Me siento generoso y a pesar de su pelo fue una buena mamada. No creo
que me haya reconocido. Cuando el camarero le pone el cubata me da las gracias.
“Gracias guapo” me dice. Creo que no me ha visto bien. Joder, ya no soy el que
era. Cuando era joven si qué era guapo. Me traía a todas las tías del barrio de
calle. Pero ahora estoy jodido, muy jodido. Sin curro, sin guita y hasta, como
dice mi hermano el cura, hasta sin alma. Todo se ha vuelto del color de la
mierda pero hoy juega España.
Cuando comienza el segundo tiempo el
resultado sigue 0 a 0. No ha habido cambios. España juega con un 9 de toda la
vida. El tipo que está cerca de la máquina de tabaco que hasta ahora permanecía
callado comenta en voz alta que Diego Costa va marcar, por el “Atleti y por
España porque aunque sea brasileño tienes los cojones de un español de toda la
vida”. Todo el mundo asentimos y gritamos ¡España, España, España! ¡Vamos, Vamos,
a por los holandeses, con dos cojones! ¡Oe, oe, oe, oe, oe! Se ha desatado la
euforia. Faltaba que alguien encendiera la mecha. Pido mi sexta caña. A partir
de la segunda sí me han puesto tapa, pero quizás sea por joder, ni las he
probado. Ahora hay algo más de clientela en el bar. A parte de los tipos que
estaban cuando entré y la puta de la rotonda hay un grupo de unos cinco
chavales ataviados con bufandas de la Roja. La cosa está más animada desde que
entraron.
Faltan 5 minutos para que acabe el
partido y la cosa sigue 0 a 0. Pero falta la jugada final. Lo intuyo, lo
presiento. La historia se va repetir. Pido al camarero un gin tónic y le digo
que le ponga otro a la puta de la rotonda. Nadie quita la vista de la pantalla
plana. El gol se masca en la jugada que han iniciado desde medio campo los dos
Xavis, el balón llega al borde del área a Iniesta cuando el locutor estalla de
júbilo. De nuevo tenía que ser Iniesta el que marcase el gol. ¡GOL, GOL, GOL,
GOL! ¡OE OE, OE, OE! Joder, todavía no hemos ganado nada, pero parece como si
hubiéramos ganado de nuevo el mundial ¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL! ¡VIVA
ESPAÑA!
Ya no parece el mismo bareto donde entré
hace apenas 2 horas. Todo el mundo se abraza. Los chavales después de abrazarse
entre ellos rodean a la puta y aprovechan para meterle mano. Ella no se queja.
Ríe y también se abraza al grito de viva España. Esta noche habrá que
celebrarlo por todo lo alto. Igual le digo a la puta que mejor que me la vuelva
a chupar podíamos echar un polvo. Y hasta igual me hace descuento por España y
por su triunfo.
Cuando me dirijo a pagar mis
consumiciones, de repente, se hace el silencio. Ya nadie grita, ni se abraza.
Giro mi cabeza hacia atrás y veo a la puta tirada en el suelo grasiento. Bajo
su cuerpo fluye una gran mancha roja. Parece sangre. Es sangre. Frente a ella
un hombre bastante corpulento la mira con gesto de odio, en su mano izquierda
porta una navaja de grandes dimensiones. Creo reconocerle. En el barrio todos
le conocen como el zurdo. Creo que es el chulo de la mujer cuyo cuerpo todavía
palpita espasmos antes de vomitar su último aliento con sabor a gin tónic.
En la calle se escuchan gritos de
¡ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA, OE, OE, OE! Me
voy a casa. No quiero líos. A tomar por culo todo, porque todo es una basura
menos España, que ha ganado a esos jodidos holandeses de mierda. Presiento que volveremos
a ganar el mundial. No me interesa otra cosa.
martes, 3 de junio de 2014
NO SERÁS REY, FELIPE (JUAN CARLOS MONEDERO).
Aunque ciertamente difícil que se cumplan
los deseos (al menos a corto plazo), plasmados en esta carta abierta escrita a
Felipe de Borbón el 14 de abril pasado (día de conmemoración de la Rapública)
por el profesor J. C. Monedero, como escribe en los dos últimos párrafos de su
escrito: "Sabemos que es tarea exclusivamente nuestra. Estamos en
ello". Que así sea.

El loco, decía Lacán, no es el
desequilibrado mental que se cree rey, sino el rey que se cree rey. Ser rey en
2013 es como usar un calcetín para no preñar, creer que la luz eléctrica la
enciende el diablo o darse con un látigo de cinco puntas en la espalda para que
los pecados se blanqueen. Por eso las coronaciones o los matrimonios reales
necesitan ser tan efectistas: tienen que compensar con oropel y maneras
antiguas lo increíble del asunto. ¿Te acuerdas, Felipe, de tu boda y todo aquel
gasto descomunal? Los reyes, además, tienen que llenar de brumas su pasado,
para que no aparezca un puñal, un veneno, una traición, un matrimonio de
conveniencia, un soborno, una matazón de campesinos. ¿Quién fue el primero de
la saga? Reyes, dinastías, príncipes herederos, argumentos legitimistas... Pudo
ser o no. Los borbones son un accidente. Viendo la historia, un desafortunado
accidente. No es que los Habsburgo, vulgo Austrias, fueran mejores. Ni mucho
menos. Pero los de la flor de lis, quizá por la cercanía, vienen frenando lo
inteligente en la historia reciente desde, cuando menos, la Revolución
Francesa. De Fernando VII, ni hablamos.
No queremos que seas rey, Felipe. Ya no
son tiempos. Tu bisabuelo entendió que este pueblo ya no lo quería. Se marchó.
Si se hubiera quedado, lo hubieran encarcelado. Pese a los intentos de la
derecha de exonerarle de toda culpa. Tu padre, tú mismo, soy millonarios
gracias al dinero heredado. (Lo de tu hermana se está discutiendo en sede
judicial). Por decirlo amable. No heredáis solamente el derecho de convertirnos
en súbditos. Siempre heredáis mucho dinero. Y luego lo sabéis mover muy bien.
Por decirlo amable. Los republicanos somos amables. Sabemos que el futuro, de
no mediar un apocalipsis nuclear, será republicano. Si hay catástrofe, habrá
reyes. Otra razón para no quereros reinando. Nos da mal fario.
A tu padre lo nombró un dictador. Franco.
A ti te nombró tu padre. Juan Carlos de Borbón. Siguiendo vuestras normas, le
correspondía, por edad, a tu hermana Elena. No la dejasteis. Luego os molesta
que el pueblo haga diferencias entre las personas listas y las personas tontas.
Aunque viendo el comportamiento de la lista, más nos valdría que no lo fuera
tanto. No hay momento en el que hayáis reinado en el que la inteligencia no os
haya repudiado. Tantos siglos y no habéis dejado ni siquiera un buen libro
escrito por alguno de vosotros, una sinfonía, un cuadro, una patente. A ti te
pusieron en una ocasión a presentar una serie sobre la naturaleza. Tu padre ya
se había bajado a unos cuantos elefantes, osos y demás animales con ojos lo
suficientemente grandes como para estremecerte cuando les disparas. Bien lo sabías,
pero te pusiste a darnos lecciones de respeto a la naturaleza. Siempre nos dais
lecciones de lo que no hacéis. Como cuando tu padre nos habla el 24 de
diciembre de la familia cristiana. De Corina, ni hablamos.
Como la iglesia, decís una cosa y hacéis
otra. Hasta ecologista te han presentado. ¿Cuánta gente de la familia real está
vinculada a consejos de administración de empresas altamente contaminantes? No
podemos quereros. Es la voluntad de un pueblo. Necesitamos la República. La
República en España es algo más que una forma de gobierno. Siempre lo hemos
vinculado a un cambio de régimen lleno de simbolismo emancipador. En la
historia de nuestro país, en ese mito de las dos Españas, invariablemente
habéis estado en la misma. Una pequeñita donde siempre estaban también el
grueso de los militares y los sacerdotes gruesos (es decir, todos), financiados
por banqueros y por Santas Alianzas internacionales. También, claro, por ese
pueblo abducido para vuestra causa por tener el verdugo en sus cabezas. Claro que
al final hay gente de vuestro lado. Nos habéis llevado a misa a ostias y a
hostias. También haciéndonos creer que los ricos también lloran o que podemos
vivir vicariamente a través de vuestros palacios y vuestras fiestas. Hace más
daño Salsa Rosa, el Hola y el confesionario que el Mein Kampf.
No serás rey, Felipe. Cuando estudiaste
en Canadá, te dieron el premio al mejor compañero. Podrían haberte dado el de
física, el de matemáticas, el de historia o el de redacción. Pero tuviste que
venirte con el de mejor compañero. No haberlo recibido. Nos gustaría que fuera
os celebraran por inteligentes o por solidarios, no por vuestro glamour
aristocrático. Sabemos que después de los asesinatos de Al Qaeda en Atocha -qué
lástima, tu padre podía haber salido a decir que no había sido ETA, pero se
quedó callado, dando por buena la mentira del gobierno de Aznar y del
candidato, entonces, Rajoy-, digo, después de aquella barbarie, anulaste tu
luna de miel. Pero no fue verdad. Nos enteramos después de que te habías ido, en
secreto, de viaje. En un avión sólo para vosotros, tus amigos -donde no hay
noticia de que haya ningún trabajador-, al Caribe. Nos enteramos porque hubo un
incidente en un aeropuerto en Estados Unidos. Dijiste que anulabas el viaje en
solidaridad con el dolor que teníamos por los casi 200 muertos. Pero no te
dolía, porque te fuiste a la playa a celebrar. Como Ana Botella con las
muchachas muertas en el Madrid Arena, de las que informaba entre viaje y viaje
a un balneario en Portugal. Sois la misma España. Una que no queremos. Una que
necesitamos superar.
Fuiste hace poco a Caracas, a las
exequias de Chávez. Escuché que te abucheaban. Te fuiste pronto. Ni siquiera te
quedaste a la toma de posesión del Presidente electo, Nicolás Maduro. No tenías
tampoco nada que charlar con Evo Morales, con Rafael Correa, con Cristina
Fernández, con Mel Zelaya o Fernando Lugo. Esa gente ya no está en esa lógica
de las Cumbres que se inventó Felipe González para hacer negocios con sus
amigos. Vaya vaya con la "madre patria".
Es cierto que nunca pedisteis disculpas
por el "por qué no te callas", ese tuteo autoritario de tu padre
contra un Presidente electo. Nunca se contó bien esa historia. En aquella
Cumbre, Aznar, nada más bajarse del avión, insultó, al pie de la escalera, a
Chávez -qué gran Presidente fue Aznar, el corresponsable de la masacre de
Irak-. Después de escuchar las declaraciones de Aznar, Chávez, enfadado,
recordó la participación de nuestro gobierno en el golpe de Estado en Venezuela
en abril de 2002. En el cierre, Zapatero, sin corresponderle la palabra,
intervino, de nuevo para defender a Aznar y reprender al Presidente venezolano.
Ahí es donde Chávez protestó. Y ahí es donde tu padre, quizá con una digestión
pesada, saltó con esas maneras tan borbónicas. Ya ni siquiera ayudáis a una
buena relación con América Latina. Por esto, tampoco puedes ser rey, Felipe.No
serás rey, Felipe.
Tenemos que crecer como ciudadanos.
Asumir las consecuencias de nuestros propios actos. Necesitamos solventar
nuestra relación entre los diferentes pueblos de España. Con un rey es
imposible ese diálogo. Tenemos que sentarnos en igualdad de condiciones.Y
necesitamos discutir también nuestra relación con esa iglesia que se mete en
nuestras escuelas, en nuestras camas, en nuestras universidades y en nuestros
laboratorios. Con un rey católico, apostólico y romano no es posible.
Necesitamos frenar el papel de los lobbies, las intermediaciones empresariales,
los patrocinios interesados que invitan a tantas oscuridades. Con reyes ricos y
lobistas eso no es posible.. Sois un mal ejemplo para otro tipo de
emprendedores. ¿Cuantos yates y vacaciones os han financiado empresarios con
intereses confesados e inconfesables?
Tenemos que tomar las riendas de nuestro
futuro en nuestras manos. En la crisis actual del modelo, una crisis que es
integral, ninguna solución pasa por tutela alguna. Para eso necesitamos ser
ciudadanos plenos. Con un rey, no es posible. El pueblo necesita decidir quién
tiene que representar nuestra aventura común como sociedad y cómo articulamos
nuestras relaciones. Asumir esa responsabilidad. Crecer. Seguramente tú,
Felipe, vas a priorizar el mantenimiento de tu puesto de trabajo. Es tu
principal interés. Te educaron para eso. Tu interés por un lado, el nuestro por
otro. A ti te hacemos siempre falta nosotros. A nosotros no nos haces falta tú.
Y porque nosotros somos el pueblo, no vas a ser rey, Felipe. Pero tranquilo: no
depende de ti. Sabemos que esa tarea es exclusivamente nuestra. Estamos en
ello.
Juan Carlos Monedero, publicado en publico.es (14/04/2014). http://www.publico.es/453652/no-seras-rey-felipe?src=lmvn
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lunes, 2 de junio de 2014
TERCERA REPÚBLICA.
Hoy más que nunca por la Tercera República!!!!


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