Welcome to the Inopia.

Más allá de Orión, la Puerta de Tanhauser, los Cerros de Úbeda, la cara oculta de la luna, Babia y más lejos todavía de donde Cristo perdió el gorro andan a la deriva, o más bien naufragan, mis pensamientos y reflexiones sobre las más que recalentada realidad que nos abrasa todos los días. Por eso, cuando todo se emborrona y pareciera que nada tiene sentido, me exilio en la Inopia, lugar donde encuentro el hilo de Ariadna al que agarrarme si quiero encontrar la salida del laberinto.


Sitio desnuclearizado

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cansancio.

Hoy, en esta entrada, no hablaré ni del papa, ni de la p… crisis, ni de la reforma de la Constitución, ni de los recortes en educación de la Espe, ni de las guerras de Oriente Próximo, ni de que sigue (para vergüenza de los poderosos) la hambruna en el cuerno de África, ni de la próximas elecciones generales, ni tampoco de esa estrella que, desafiando a todas las leyes de la ciencia, se rebela contra su no existencia. No, en esta entrada no escribiré de lo que todo el mundo habla y escribe. Hoy me dejaré llevar por lo cantos de sirena que de vez en cuando resuenan por estos procelosos mares cibernéticos por donde se haya perdida la Inopia. Y esos cantos más que de sirena son de “sireno” (espero no ofender con la comparación); los de un tipo llamado Leonard Cohen cuya música me toca lo más profundo de mis vísceras más nobles. Cuando escucho sus poemas musicados tengo que hacer un gran esfuerzo por no sentir demasiado dolor (porque la música, cuando te llega hondo, duele)… pero no es fácil resistirse al poder de devastación emocional de este gigante de la música…

Aunque intentes resistirte, acaba por dejarte “tocado” con esa voz melancólica, profunda y grave que se cuela por algún rincón blando y desprotegido, y es entonces cuando te vienes abajo, te derrumbas, te quedas patitieso, y a partir de ese momento ya nada es lo mismo…

Sobre todo cuando escuchas Suzanne y te dejas llevar con ella al lado del río y escuchas pasar las barcas y te quedas toda la noche junto a ella, y te dejas coger entre sus brazos para mecerte y entonces viajas con ella cegado, pues no hace falta ver nada más....

1 comentario: