Welcome to the Inopia.
Más allá de Orión, la Puerta de Tanhauser, los Cerros de Úbeda, la cara oculta de la luna, Babia y más lejos todavía de donde Cristo perdió el gorro andan a la deriva, o más bien naufragan, mis pensamientos y reflexiones sobre las más que recalentada realidad que nos abrasa todos los días. Por eso, cuando todo se emborrona y pareciera que nada tiene sentido, me exilio en la Inopia, lugar donde encuentro el hilo de Ariadna al que agarrarme si quiero encontrar la salida del laberinto.

lunes, 29 de diciembre de 2014
EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES.
SALUD Y PAZ.
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jueves, 11 de diciembre de 2014
viernes, 21 de noviembre de 2014
CIEN MIL CABALLITOS DE ANÍS.
Impresionante tema de J. Corcobado:
"...he muerto mas de mil veces
"...he muerto mas de mil veces
hoy os lo puedo decir
no creáis que existe la muerte
es mentira la muerte
es mentira la muerte..." viernes, 31 de octubre de 2014
LA CAÍDA DEL IMPERIO DE SAFO.
Le gustaba inventar lugares imaginarios.
Su última invención fue un país poblado solo por mujeres. Lo llamó el Imperio
de Safo. Safo es una isla cubierta de vegetación tropical y de clima cálido
todo el año. Más allá de sus fronteras solo hay agua salada, pues está en medio
del océano, por eso es tan difícil llegar, por eso y porque dicho país no
existe en ninguna carta de navegación. Imaginó también que las mujeres
safolianas eran algo gordas y de tetas grandes, más o menos a imagen y
semejanza de cómo recordaba a su madre. Imaginó también, que en uno de sus
muchos viajes arribó su velero en aquella isla y que una mujer safoliana se
enamoró de él y que accedió a acompañarla a su cabaña. Allí imaginó que la
comía el cuerpo a besos hasta llegar a su pubis, que lamió despacio hasta
hacerla gemir de placer.
Como todos los imperios, un día Safo dejó
de existir. Ocurrió una mañana gris cuando encontraron sin vida al hombre que
soñaba despierto, tapado con cartones, sobre un banco del parque. Solo los que
acostumbraban a escuchar sus historias lograron entender el por qué de esa
extraña sonrisa dibujada en su rostro.
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martes, 28 de octubre de 2014
DYLAN THOMAS (Gales, 27 de octubre 1914-Nueva York, 6 de noviembre 1953),
EL MAPA DEL AMOR.
Aquí habitan las bestias bifrontes, dijo
Sam Rib. Señaló su mapa del amor, una cuadrícula de mares y de islas y de
continentes abigarrados, con una selva tenebrosa en cada extremo. La isla
bifronte, sobre la línea del Ecuador, se contraía al tacto como si fuera una
piel afectada por el lupus, y el mar de sangre, en derredor, encontraba nuevo
movimiento en sus aguas. La simiente, con la marea alta, rompía contra las
costas escarpadas; se multiplicaban los granos de arena; se sucedían las
estaciones; el verano, con ardor paterno, daba paso al otoño y a los primeros
empellones del invierno, y así conformaba la isla sus recodos con los cuatro
vientos encontrados.
Aquí habitan las primeras bestias del
amor, dijo Sam Rib, y clavó los dedos en los promontorios de un islote. Y
también la progenie de los primeros amores, entreverada, bien lo sabía él, con
las matas que engrasaban sus verdes elevaciones, con su propio viento y con la
savia que nutría el primer desperezarse de un amor que jamás, al menos mientras
no llegase la primavera, encontraría la respuesta de los nervios en las hojas
semejantes.
Beth Rib y Reuben señalaron el verde mar
que circundaba la isla. Atravesaba las grietas de la tierra como un niño por
sus primeras grutas. Marcaron los canales bajo el mar, bosquejados en mero
esqueleto, que engarzaban la isla de las primeras bestias con las tierras
pantanosas. Avergonzados por las plantas semilíquidas que brotaban del pantano,
por los venenos trazados a pluma que bullían en las matas y por la copulación
en la segunda costra de barro, los niños se ruborizaron.
Aquí hay dos climas que se mueven, dijo
Sam Rib. Con la yema del dedo recorrió los triángulos finamente dibujados de
dos vientos y la boca de dos querubines en los rincones. Los dos climas se
desplazaban en una misma dirección. Se arrastraban gozosos, uno a uno, por las
abominaciones del antaño, y avanzaban a la sombra de sus propias lluvias y
nevadas, del ruido de sus propios suspiros y los placeres de sus propios
dolores verdes. Los dos climas, niño y niña, se deslizaban en medio de un mundo
revuelto; tronaba la tempestad en el mar bajo ellos dos, divididas las nubes en
un sinfín de anhelos de movimiento, mientras ellos contemplaban el descarnado
muro de viento.
Volved, pródigos sintéticos, al
laboratorio de vuestro padre, declamó Sam Rib, y al becerro cebado en el tubo
de ensayo. Apuntó los cambios de posición, las líneas a pluma de los climas ya
separados, que sobrevolaban la profundidad del mar y la segunda fisura entre
los mundos de los dos amantes. Los querubines soplaron con fuerza redoblada;
los vendavales de los dos climas revueltos y las espumas del mar aunadas no
cejaron en su empuje; los temporales se detuvieron frente a la costa única de
dos países emparejados. Dos torres desnudas sobre los dos amores reunidos en un
solo grano, de los millones de granos de arena que en el mundo son, los
combinaban en un solo ímpetu, según informaban las flechas del mapa. Sin
embargo, las flechas de tinta los hacían retroceder; dos torres debilitadas,
mojadas de pasión, temblaban de terror a la vista de su primer emparejamiento,
y dos sombras pálidas soplaron sobre la tierra.
Beth Rib y Reuben escalaron la colina que
proyectaba un ojo de piedra sobre el valle desguarnecido; de la mano, corrieron
cuesta abajo sin dejar de cantar, y se quitaron el calzado al llegar a la
hierba fresca del primero de los veinte campos. Reinaba en el valle un espíritu
que no tardaría en echar a rodar, cuando todas las colinas y los árboles, todas
las rocas y los arroyos, quedasen enterrados bajo la muerte de occidente. Allí
estaba el primer campo, donde el loco Jarvis, cien años atrás, había derramado
su simiente en las entrañas de una muchacha calva que llegó errante desde su
país lejano y yació con él en los dolores del amor.
Allí estaba el cuarto campo, lugar de
maravillas, donde los muertos pueden derribar y sujetar por las piernas a todos
los borrachos desde sus tumbas resecas, y donde los ángeles caídos guerrean por
las aguas de los ríos. Plantado en el valle, a una profundidad mayor de la que
podrían alcanzar las raíces ciegas en pos de sus compañeras, el espíritu del
cuarto campo emergía de las tinieblas arrancando profundidad y tinieblas de los
corazones de todos los que hollaban el valle a una treintena de kilómetros, o
más, de las lindes de la provincia montañosa.
En el campo décimo, el central, Beth Rib
y Reuben llamaron a la puerta de las casas para preguntar por el enclave de la
primera isla rodeada de colinas amorosas. Llamaron a la puerta de atrás y les
recibieron con un reproche fantasmal.
Descalzos, cogidos de la mano, corrieron
por los diez campos restantes hasta la ribera del Idris, donde despedía el
viento un aroma de algas marinas, y donde el espíritu del valle estaba mojado
por la lluvia del mar. Sin embargo, llegó la noche con la mano sobre el muslo,
y las formas de los sucesivos trechos del río, entonces nublado, dibujaron a su
lado una forma nueva. Una forma isleña, amurallada de oscuridad, río arriba.
Furtivamente, Beth Rib y Reuben siguieron de puntillas hasta el agua
borboteante. Vieron que la forma crecía, desenlazaron sus dedos, se quitaron
las ropas estivales y, desnudos, se precipitaron al río.
Río arriba, río arriba, susurró ella.
Río arriba, dijo él.
Flotaron río abajo cuando la corriente
los arrastró con fuerza tirando de sus piernas, pero salvaron el impedimento y
nadaron hacia la isla, que todavía seguía creciendo. Brotó el barro del lecho
del río y atenazó los pies de Beth.
Río abajo, río abajo, dijo ella, y se
debatió con el barro.
Reuben, sujeto por las algas, luchó con
las cabezas grises que pugnaban contra sus manos y la siguió hasta la orilla
del valle que se alejaba hacia el mar.
Sin embargo, mientras Beth seguía
nadando, el agua le hizo cosquillas; el agua le presionaba en el costado.
Amor mío, exclamó Reuben, excitado por el
cosquilleo de las aguas y las manos de las algas.
Y al detenerse desnudos en el vigésimo
campo, ella susurró: amor mío.
Al principio, el miedo les llevó a
retroceder. Empapados como estaban, tiraron de las ropas hacia sí.
Más allá de los campos, dijo ella.
Más allá de los campos, hacia las colinas
y la morada de Sam Rib, en lo alto de la montaña, los niños corrieron como
torres debilitadas, ya desunidos, aturdidos por el barro y sonrojados por el
primer cosquilleo del agua de la isla neblinosa.
Aquí habitan las primeras bestias del
amor, dijo Sam Rib. A la fresca de la mañana siguiente, los niños atendían
demasiado asustados para rozarse las manos siquiera. Volvió a señalar la colina
combada sobre la isla, e indicó el curso de los canales bosquejados en mero
esqueleto, que ligaban el barro con el barro, el verde mar con un verde más
profundo, y todas las montañas del amor y las islas todas en un solo
territorio. Aquí se empareja la hierba, aquí se empareja el verde, los granos,
dijo Sam Rib, y aquí las aguas divisorias que emparejan y se emparejan. Se
emparejan el sol con la hierba y la lozanía, la arena con el agua y el agua con
la hierba perenne, y se emparejan para gestación y fomento del planeta. Sam Rib
se había emparejado con una mujer verde, al igual que el tío abuelo Jarvis lo
había hecho con su muchacha calva; se había casado con una acuosidad femenina
para gestación y fomento de los niños que se ruborizaban junto a él. Señaló que
las tierras pantanosas estaban muy cerca de la primera bestia bifronte que
doblara el espinazo, la ronda de las bestias bifrontes bajo una colina tan alta
como la colina del tío abuelo que la noche anterior había fruncido el ceño y se
había envuelto en las piedras. La colina del tío abuelo había herido los pies
de los niños, pues el calzado lo perdieron para siempre entre las matas del
primer campo.
Al pensar en la colina, Beth Rib y Reuben
se quedaron quietos. Oyeron decir a Sam que la colina de la primera isla era de
descenso tan suave como la lana, tan lisa como el hielo para deslizarse.
Recordaron el dócil descenso de la noche anterior.
Colina ardua, dijo Sam Rib, de subida
trabajosa. Lindando con el cerro de los adolescentes discurría una blanca
carretera de piedra y hielo señalada por los pies deslizantes o el trineo de
los niños que bajaran; otra ruta, al pie, ascendía formando un reguero de
sangre y piedras rojas, señalado por las huellas vacilantes de los niños que
subieran. El descenso era suave como la lana. Un simple fallo en la primera
isla y la colina de ascenso quedaría rodeada por una masa de pedruscos
punzantes.
Beth Rib y Reuben, que nunca olvidarían
los peñascos encorvados y los pedregales entre la hierba, se miraron por
primera vez en aquel día. Sam Rib, la había hecho a ella y lo moldearía a él,
haría y moldearía al muchacho y a la joven conjuntamente hasta conformar un
escalador dual que suspirase por la isla y se fundiera allí en un esfuerzo
singular. Volvió a hablarles del barro, pero no quiso que se asustaran. Dijo
que las grises cabezas de las algas estaban rotas, y que nunca volverían a hincharse
en las manos del nadador. El día del ascenso había pasado ya; restaba el primer
descenso, una colina en el mapa del amor, dos ramas de hueso y olivo en las
manos de los niños.
Los pródigos sintéticos regresaron
aquella noche a la estancia de la colina, a través de las grutas y las cámaras
que avanzaban comunicándose hasta el techo, discerniendo la techumbre de las
estrellas, con la felicidad en sus puños cerrados. Ante ellos se abría el valle
roturado y el pasto de los veinte campos que nutría al ganado; el ganado de la
noche se rebullía junto a las cercas o saltaba a las cálidas aguas del Idris.
Beth Rib y Reuben bajaron la colina corriendo, aún bajo sus pies la ternura de
las piedras; acelerando la marcha, descendieron por el flanco de Jarvis, el viento
entretejido en el cabello, azotando sus aletas palpitantes los aromas marinos
que soplaban del norte y del sur, donde no había mar ninguno; reduciendo la
velocidad, llegaron al primer campo y a la linde del valle para encontrar su
calzado en un lugar hollado por alguna pezuña, entre la hierba.
Se calzaron y corrieron por entre las
hojas que caían. He aquí el primer campo, dijo Beth Rib a Reuben.
Los niños se detuvieron. La noche
iluminada por la luna seguía su curso, y una voz surgió al filo de la
oscuridad.
Dijo la voz:
Vosotros sois los niños del amor.
Y tú, ¿dónde estás?
Yo soy Jarvis.
¿Y quién eres?
Aquí, queridos míos, aquí en la cerca,
con una mujer sabia.
Pero los niños se alejaron corriendo de
la voz que surgía del cercado.
Aquí, en el segundo campo.
Hicieron un alto para recobrar el
aliento, y una comadreja ruidosa pasó corriendo por encima de sus pies.
Cógete más fuerte.
Yo te cogeré más fuerte.
Dijo una voz:
Sujetaos más fuerte, niños del amor.
¿Dónde estás?
Yo soy Jarvis.
¿Quién eres?
Estoy aquí, aquí, acostado con una virgen
de Dolgelley.
En el tercer campo, el hombre de Jarvis
amaba a una muchacha verde y, mientras les llamaba niños del amor, yacía
amorosamente unido al espectro de la joven y al aroma de mantequilla que
despedía su aliento. Amaba a una tullida en el cuarto campo, pues la torsión de
los miembros femeninos prolongaba la duración del amor, y maldijo a los niños
indiscretos que le habían sorprendido con una amante de miembros tiesos en
quinto campo, delimitando las divisiones.
Una muchacha de la bahía del Tigre
sujetaba con fuerza a Jarvis, y sus labios formaban sobre el cuello del hombre
un corazón rojo y partido; allí estaba el sexto campo, erizado por los
temporales, donde apartándose del peso de las manos femeninas, vio el hombre la
inocencia de ambos, dos flores que sacudían la oreja de un cerdo. Rosa mía,
dijo Jarvis, pero el séptimo amor perfumaba sus manos, esas manos anhelosas que
sostenían el cancro de Glamorgan bajo la octava cerca. Llegada del Convento del
Corazón de Bethel, una mujer santa le sirvió por novena vez.
Y los niños, en el campo central,
gritaron al subir diez voces al unísono como si bajaran de los diez espacios de
la medianoche y el mundo cercado.
Era noche cerrada cuando respondieron,
cuando los gritos de una voz respondieron compasivamente a la pregunta a dos
voces que trinó en las rayas del aire que subía, subía y bajaba.
Nosotros, dijeron, somos Jarvis, Jarvis
bajo la cerca, en los brazos de una mujer, una mujer verde, una mujer calva
como tejón, sobre el muslo de una monja.
Contaron el número de sus amores ante los
oídos de los niños. Beth Rib y Reuben oyeron los diez oráculos y se rindieron
con timidez. Más allá de los campos restantes, entre los susurros de las diez
últimas amantes, ante la voz del avejentado Jarvis, grisáceo su pelo en las
últimas sombras, se precipitaron a las aguas del Idris. La isla relucía, el
agua parloteaba, había un ademán de miembros en cada caricia del viento que
mellaba el río sereno. Él se quitó las ropas estivales y ella dispuso los
brazos como un cisne. El muchacho desnudo estaba a sus espaldas, y ella se
volvió a tiempo de verlo zambullirse en los escarceos de su aguja. Tras ellos,
morían las voces de sus padres.
Río arriba, exclamó Beth, río arriba.
Río arriba, replicó él.
Solo las aguas cálidas y cartografiadas
corrieron aquella noche sobre las playas de la isla de las primeras bestias,
blanca bajo la luna nueva.
Traducción de Miguel Martínez-Lage
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viernes, 10 de octubre de 2014
CULPABLES SEGÚN EL PP.
Culpables según el PP:
- Ébola: La
enfermera por no saber ponerse y quitarse el traje.
- Prestige: El capitán por no haber naufragado en las costas de Portugal.
- Yak 42: El piloto por no saber pilotar aviones de desguace.
- AVE Santiago: El
maquinista por ser maquinista.
- Metro de Valencia: Por supuesto,también el maquinista.
- Crisis: Los ciudadanos por querer vivir igual que los políticos que los gobiernan.
- Ceutay Melilla: Los inmigrantes por querer saltar la valla cuando igual podían cruzar el estrecho a nado.
- Caso Bankia: El
juez por querer ser juez.
- Gürtel: También el juez por, también, querer ser juez.
...... Y así sucesivamente...

martes, 7 de octubre de 2014
Ébola y PP= SOCORRO!!
Que no cunda el pánico y que todo el mundo esté tranquilo que el
tema del Ebola lo están gestionando los mismos del Prestige, Yak 42, 11-M,
Madrid Arena...
Sistema de 'aislamiento' establecido por
el hospital de La Paz ante el último caso sospechoso de ébola.

Personal sanitario que atendió a Miguel
Pajares con un traje con guantes sujetos con cinta aislante.
viernes, 5 de septiembre de 2014
EL HOMBRE IMAGINARIO.

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
de Hojas
de parra (Santiago,
Ganímedes, 1985)
Nicanor Parra, 05 de septiembre de 1914.
Nicanor Parra, 05 de septiembre de 1914.
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miércoles, 20 de agosto de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
HORROR EN GAZA.
No tengo palabras para describir el horror que deben estar viviendo miles de seres humanos en Gaza, por eso es mejor utilizar el poder de las imágenes...




Fotografías sacadas de la web: http://bloguerosrevolucion.ning.com/

Fotografías sacadas de la web: http://bloguerosrevolucion.ning.com/
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viernes, 18 de julio de 2014
The Fabulous Baker Boys.
Fabulous Baker Boys / Part 3 por Albeiro_Parce
Ver a Michelle Pfeiffer subida sobre el piano que toca Jeff Bridges siempre me pareció una de las escenas del cine de esas que no se olvidan. Miren y disfruten...
Y feliz fin de semana!
viernes, 11 de julio de 2014
TRUE DETECTIVE.
Hace unos días acabe de ver la primera
temporada de la serie de la HBO, True Detective y puedo decir que para mí está
a la altura de otras grandes series como Los Soprano, Breaking Bad y The Wire.
True Detective es una gran serie con
escenas que contienen diálogos magistrales. No es solo una serie de detectives
en busca de solución a un asesinato ocurrido en Luisiana, no es solo la lucha
del bien contra el mal con algunos de sus tópicos, es algo más que eso, aunque
también sea eso. En la historia, los personajes y la disección de sus mundos
interiores cobran quizás más importancia que la propia historia.
Os dejo el enlace a you tube (más abajo tenéis el diálogo transcrito por completo) con la una de mis escenas preferidas donde el nihilista detective Rustin Cohle (McConaughey) describe el
«mecanismo» de una religión y cómo afecta al cerebro. Su compañero, el
detective Martin Hart (Woody Harrelson), creyente no practicante, escucha y
replica. La escena se desarrolla bajo la carpa de un predicador de Luisiana al
que deben interrogar en el caso del asesinato que investigan. Las palabras de
Cohle subrayan imágenes de mujeres y hombres caracterizados como campesinos pobres
e ignorantes de la América Profunda.
«… Tienen unas ganas enormes de cuentos
de hadas», dice Cohle de los campesinos. «¿Qué puede decirse de una vida… que
necesita reunirse y contarse historias que violan las leyes del universo solo
para superar cada maldito día?».
Cohle dice que los creyentes transfieren
el miedo a un recipiente de autoridad superior que absorbe los temores con un
discurso que ofrece una catarsis.
«Algunos antropólogos de la lingüística
creen que la religión es un virus del lenguaje que reescribe las conexiones
cerebrales y hace difícil el razonamiento crítico».
“Si lo único que hace que una persona sea
decente es la esperanza de una recompensa divina, entonces, hermano, esa
persona es un pedazo de mierda, y me gustaría que salieran a luz cuantas más de
ellas mejor. ¿Tienes que juntarte con otros y contarte historias que violan
cada ley del universo sólo para poder superar el maldito día? ¿Qué dice eso de
tu realidad?”
El diálogo completo no tiene desperdicio:
Rust: ¿Cuál opinas que es el
coeficiente intelectual medio de este grupo?
Martin: ¿Puedes ver Texas desde arriba de
tu gran caballo? ¿Qué sabes de esta gente?
Rust: Solo observación y deducción. Veo una propensión a la obesidad. Pobreza.
Ansia por los cuentos de hadas. Tipos depositando los pocos pavos que tengan en
una pequeña cesta de mimbre que se van pasando. Creo que se puede decir con
seguridad que nadie aquí va a desintegrar el átomo, Marty.
Martin: ¿Lo ves? Tu jodida actitud. No todo el mundo quiere sentarse solo en
una habitación vacía haciéndose pajas con libros de texto de asesinatos. Alguna
gente disfruta de la comunidad. Un bien común.
Rust: Sí, bueno, si el bien común es inventar cuentos de hadas entonces no es
bueno para nadie.
Martin: ¿Te imaginas qué pasaría si la
gente no creyese? ¿Todas las maldades que podrían hacer?
Rust: Exactamente lo mismo que ahora, pero al descubierto.
Martin: Tonterías. Sería un jodido circo de
asesinato y libertinaje y lo sabes.
Rust: Si lo único que hace que una persona sea decente es la expectativa de un
premio divino, entonces, hermano, esa persona es un pedazo de mierda; y me
gustaría poner a tantas de ellas al descubierto como sea posible.
Martin: Bueno, supongo que tu juicio es infalible, listillo de mierda. ¿Crees
que esa libreta es una tabla de piedra?
Rust: ¿Y qué dice eso de la vida, eh? Tenéis que juntaros, contaros a vosotros
mismos historias que violan todas las leyes del universo solo para poder pasar
el puto día. ¿Qué dice eso de tu realidad, Marty?
Martin: Cuando te pones a hablar de esa
forma suenas asustado. Descubriste que era todo un engaño ¿no?
…………………………………………………………………
Rust: ¿Toda esa gente está equivocada?
Oh, sí. Ha sido así desde que un mono miró al sol y le dijo al otro mono: “Él
me dijo que tú tienes que darme tu maldita mitad”. La gente es tan frágil que
prefieren tirar una moneda a la fuente que comprar la cena.
…………………………………………………………………..
Rust: La transferencia de miedo y
autodesprecio a una vasija autoritaria. Es catarsis. Él absorbe su terror con
su narrativa. A causa de esto, es efectivo en proporción a la cantidad de
certeza que pueda proyectar. Ciertos antropólogos lingüísticos piensan que la
religión es un virus del lenguaje que reescribe senderos en el cerebro que anulan
el pensamiento crítico.
Martin: Bueno, no utilizo palabras de
diez dólares tanto como tú, pero para un tipo que no ve sentido en la
existencia, es seguro que te preocupas mucho por ella. Y aún así suenas
aterrorizado.
Rust: Al menos no corro hacia una luz roja.
……………………………………………………………………….
Rust: La falacia ontológica de esperar una luz
al final del túnel. Bueno, eso es lo que el predicador vende, al igual que un
psiquiatra. El predicador alienta tu capacidad para ilusionarte. Entonces te
dice que es una virtud. Siempre con algún dolor de por medio, y claramente es
un desesperado sentido de derecho, ¿o no? “Seguro, todo eso es para mí”. Mío. “Mío,
mío, mío. Yo, yo”. “Soy tan importante ¿verdad? ¡Púdrete!
Una serie que merece la pena de verdad. Feliz fin de semana.
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viernes, 4 de julio de 2014
jueves, 19 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL!
Hoy juega España su primer partido en el
mundial. Joder, qué ganas tenía de que comenzara el espectáculo. A partir de
hoy que le den por culo a la crisis, a la prima de riesgo, a el IBEX, a Rajoy,
a Rubalcaba y a Felipe VI. Creo que bajaré al bar a ver el partido. Seguramente
habrá más ambiente, a mi parienta no le gusta el “fúrbol” y resulta un coñazo
tener que aguantar sus ronquidos tumbada en el sofá, donde no me deja casi
sitio. Me tiene hasta los huevos. Cualquier día ya no aguantaré más y entonces…
pero hoy hay fútbol, juega España y ninguna zorra me va joder el día.
Entro en el bar, están los de siempre,
apoyados en la barra en el sitio de siempre. Joder, parece como si lo tuvieran
reservado. Pido una cerveza. El camarero me pone un botellín y yo le digo que
pedí una caña. Con algo de enojo se lleva el botellín y me sirve una caña,
bastante mal tirada para mi gusto. Quizás sea porque le debió joder mi
reclamación. A este tipo todo le jode, no sé para qué coño puso el bar si
parece que todos los clientes habituales le molestamos. Tampoco me pone nada
para picar. Pero mejor no le digo nada no vaya a ser…
La televisión está sin volumen. Le digo
al camarero de cabreo eterno que no se oye. Otra vez con mala hostia coge el
mando a distancia y le da más volumen. Ahora está mejor, nunca entendí el por
qué en algunos bares las televisiones están encendidas pero con el volumen
quitado. Pero eso es otra historia. Hoy juega España y tenemos que ganar a esos
putos holandeses de mierda. Ya fueron parte del Imperio y ahora deben hincar la
rodilla de nuevo.
Uno de los tipos de siempre, el que está
cerca de la máquina del tabaco, está tomando un gin tónic. No parece
interesarle el partido. Aparte de él, hay tres tipos más. Estos sí parecen
interesarse. Dos parecen amigos. Charlan animosamente sobre si España debe
jugar con un nueve puro o con uno falso. El otro tipo está sentado junto a una
mesa cerca de ellos. Sin darle permiso se mete en la conversación y asegura que
lo que hay que hacer es ganar, da igual quien meta el gol de la victoria,
aunque dice preferir que sea Sergio Ramos porque es el más español y el que
tiene más cojones. Los dos amigos no parecen hacerle mucho caso.
Comienza el partido. Una mujer entrada en
años y con melena hasta la cintura, pantalón ajustado y zapatos de tacón alto
entra en escena. Creo que es una de las putas que curran en la rotonda. Lo digo
porque me suena su careto y no porque me fijara demasiado el día que le di 30
pavos porque me la chupara. Iba borracho como una puta cuba. Pero su pelo no
podía olvidarlo. Cómo olvidar sus largos cabellos enredados entre mi polla y su
boca. Ha pedido un cuba libre. Hago un gesto al camarero para que no se lo
cobre. Me siento generoso y a pesar de su pelo fue una buena mamada. No creo
que me haya reconocido. Cuando el camarero le pone el cubata me da las gracias.
“Gracias guapo” me dice. Creo que no me ha visto bien. Joder, ya no soy el que
era. Cuando era joven si qué era guapo. Me traía a todas las tías del barrio de
calle. Pero ahora estoy jodido, muy jodido. Sin curro, sin guita y hasta, como
dice mi hermano el cura, hasta sin alma. Todo se ha vuelto del color de la
mierda pero hoy juega España.
Cuando comienza el segundo tiempo el
resultado sigue 0 a 0. No ha habido cambios. España juega con un 9 de toda la
vida. El tipo que está cerca de la máquina de tabaco que hasta ahora permanecía
callado comenta en voz alta que Diego Costa va marcar, por el “Atleti y por
España porque aunque sea brasileño tienes los cojones de un español de toda la
vida”. Todo el mundo asentimos y gritamos ¡España, España, España! ¡Vamos, Vamos,
a por los holandeses, con dos cojones! ¡Oe, oe, oe, oe, oe! Se ha desatado la
euforia. Faltaba que alguien encendiera la mecha. Pido mi sexta caña. A partir
de la segunda sí me han puesto tapa, pero quizás sea por joder, ni las he
probado. Ahora hay algo más de clientela en el bar. A parte de los tipos que
estaban cuando entré y la puta de la rotonda hay un grupo de unos cinco
chavales ataviados con bufandas de la Roja. La cosa está más animada desde que
entraron.
Faltan 5 minutos para que acabe el
partido y la cosa sigue 0 a 0. Pero falta la jugada final. Lo intuyo, lo
presiento. La historia se va repetir. Pido al camarero un gin tónic y le digo
que le ponga otro a la puta de la rotonda. Nadie quita la vista de la pantalla
plana. El gol se masca en la jugada que han iniciado desde medio campo los dos
Xavis, el balón llega al borde del área a Iniesta cuando el locutor estalla de
júbilo. De nuevo tenía que ser Iniesta el que marcase el gol. ¡GOL, GOL, GOL,
GOL! ¡OE OE, OE, OE! Joder, todavía no hemos ganado nada, pero parece como si
hubiéramos ganado de nuevo el mundial ¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL! ¡VIVA
ESPAÑA!
Ya no parece el mismo bareto donde entré
hace apenas 2 horas. Todo el mundo se abraza. Los chavales después de abrazarse
entre ellos rodean a la puta y aprovechan para meterle mano. Ella no se queja.
Ríe y también se abraza al grito de viva España. Esta noche habrá que
celebrarlo por todo lo alto. Igual le digo a la puta que mejor que me la vuelva
a chupar podíamos echar un polvo. Y hasta igual me hace descuento por España y
por su triunfo.
Cuando me dirijo a pagar mis
consumiciones, de repente, se hace el silencio. Ya nadie grita, ni se abraza.
Giro mi cabeza hacia atrás y veo a la puta tirada en el suelo grasiento. Bajo
su cuerpo fluye una gran mancha roja. Parece sangre. Es sangre. Frente a ella
un hombre bastante corpulento la mira con gesto de odio, en su mano izquierda
porta una navaja de grandes dimensiones. Creo reconocerle. En el barrio todos
le conocen como el zurdo. Creo que es el chulo de la mujer cuyo cuerpo todavía
palpita espasmos antes de vomitar su último aliento con sabor a gin tónic.
En la calle se escuchan gritos de
¡ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA, OE, OE, OE! Me
voy a casa. No quiero líos. A tomar por culo todo, porque todo es una basura
menos España, que ha ganado a esos jodidos holandeses de mierda. Presiento que volveremos
a ganar el mundial. No me interesa otra cosa.
martes, 3 de junio de 2014
NO SERÁS REY, FELIPE (JUAN CARLOS MONEDERO).
Aunque ciertamente difícil que se cumplan
los deseos (al menos a corto plazo), plasmados en esta carta abierta escrita a
Felipe de Borbón el 14 de abril pasado (día de conmemoración de la Rapública)
por el profesor J. C. Monedero, como escribe en los dos últimos párrafos de su
escrito: "Sabemos que es tarea exclusivamente nuestra. Estamos en
ello". Que así sea.

El loco, decía Lacán, no es el
desequilibrado mental que se cree rey, sino el rey que se cree rey. Ser rey en
2013 es como usar un calcetín para no preñar, creer que la luz eléctrica la
enciende el diablo o darse con un látigo de cinco puntas en la espalda para que
los pecados se blanqueen. Por eso las coronaciones o los matrimonios reales
necesitan ser tan efectistas: tienen que compensar con oropel y maneras
antiguas lo increíble del asunto. ¿Te acuerdas, Felipe, de tu boda y todo aquel
gasto descomunal? Los reyes, además, tienen que llenar de brumas su pasado,
para que no aparezca un puñal, un veneno, una traición, un matrimonio de
conveniencia, un soborno, una matazón de campesinos. ¿Quién fue el primero de
la saga? Reyes, dinastías, príncipes herederos, argumentos legitimistas... Pudo
ser o no. Los borbones son un accidente. Viendo la historia, un desafortunado
accidente. No es que los Habsburgo, vulgo Austrias, fueran mejores. Ni mucho
menos. Pero los de la flor de lis, quizá por la cercanía, vienen frenando lo
inteligente en la historia reciente desde, cuando menos, la Revolución
Francesa. De Fernando VII, ni hablamos.
No queremos que seas rey, Felipe. Ya no
son tiempos. Tu bisabuelo entendió que este pueblo ya no lo quería. Se marchó.
Si se hubiera quedado, lo hubieran encarcelado. Pese a los intentos de la
derecha de exonerarle de toda culpa. Tu padre, tú mismo, soy millonarios
gracias al dinero heredado. (Lo de tu hermana se está discutiendo en sede
judicial). Por decirlo amable. No heredáis solamente el derecho de convertirnos
en súbditos. Siempre heredáis mucho dinero. Y luego lo sabéis mover muy bien.
Por decirlo amable. Los republicanos somos amables. Sabemos que el futuro, de
no mediar un apocalipsis nuclear, será republicano. Si hay catástrofe, habrá
reyes. Otra razón para no quereros reinando. Nos da mal fario.
A tu padre lo nombró un dictador. Franco.
A ti te nombró tu padre. Juan Carlos de Borbón. Siguiendo vuestras normas, le
correspondía, por edad, a tu hermana Elena. No la dejasteis. Luego os molesta
que el pueblo haga diferencias entre las personas listas y las personas tontas.
Aunque viendo el comportamiento de la lista, más nos valdría que no lo fuera
tanto. No hay momento en el que hayáis reinado en el que la inteligencia no os
haya repudiado. Tantos siglos y no habéis dejado ni siquiera un buen libro
escrito por alguno de vosotros, una sinfonía, un cuadro, una patente. A ti te
pusieron en una ocasión a presentar una serie sobre la naturaleza. Tu padre ya
se había bajado a unos cuantos elefantes, osos y demás animales con ojos lo
suficientemente grandes como para estremecerte cuando les disparas. Bien lo sabías,
pero te pusiste a darnos lecciones de respeto a la naturaleza. Siempre nos dais
lecciones de lo que no hacéis. Como cuando tu padre nos habla el 24 de
diciembre de la familia cristiana. De Corina, ni hablamos.
Como la iglesia, decís una cosa y hacéis
otra. Hasta ecologista te han presentado. ¿Cuánta gente de la familia real está
vinculada a consejos de administración de empresas altamente contaminantes? No
podemos quereros. Es la voluntad de un pueblo. Necesitamos la República. La
República en España es algo más que una forma de gobierno. Siempre lo hemos
vinculado a un cambio de régimen lleno de simbolismo emancipador. En la
historia de nuestro país, en ese mito de las dos Españas, invariablemente
habéis estado en la misma. Una pequeñita donde siempre estaban también el
grueso de los militares y los sacerdotes gruesos (es decir, todos), financiados
por banqueros y por Santas Alianzas internacionales. También, claro, por ese
pueblo abducido para vuestra causa por tener el verdugo en sus cabezas. Claro que
al final hay gente de vuestro lado. Nos habéis llevado a misa a ostias y a
hostias. También haciéndonos creer que los ricos también lloran o que podemos
vivir vicariamente a través de vuestros palacios y vuestras fiestas. Hace más
daño Salsa Rosa, el Hola y el confesionario que el Mein Kampf.
No serás rey, Felipe. Cuando estudiaste
en Canadá, te dieron el premio al mejor compañero. Podrían haberte dado el de
física, el de matemáticas, el de historia o el de redacción. Pero tuviste que
venirte con el de mejor compañero. No haberlo recibido. Nos gustaría que fuera
os celebraran por inteligentes o por solidarios, no por vuestro glamour
aristocrático. Sabemos que después de los asesinatos de Al Qaeda en Atocha -qué
lástima, tu padre podía haber salido a decir que no había sido ETA, pero se
quedó callado, dando por buena la mentira del gobierno de Aznar y del
candidato, entonces, Rajoy-, digo, después de aquella barbarie, anulaste tu
luna de miel. Pero no fue verdad. Nos enteramos después de que te habías ido, en
secreto, de viaje. En un avión sólo para vosotros, tus amigos -donde no hay
noticia de que haya ningún trabajador-, al Caribe. Nos enteramos porque hubo un
incidente en un aeropuerto en Estados Unidos. Dijiste que anulabas el viaje en
solidaridad con el dolor que teníamos por los casi 200 muertos. Pero no te
dolía, porque te fuiste a la playa a celebrar. Como Ana Botella con las
muchachas muertas en el Madrid Arena, de las que informaba entre viaje y viaje
a un balneario en Portugal. Sois la misma España. Una que no queremos. Una que
necesitamos superar.
Fuiste hace poco a Caracas, a las
exequias de Chávez. Escuché que te abucheaban. Te fuiste pronto. Ni siquiera te
quedaste a la toma de posesión del Presidente electo, Nicolás Maduro. No tenías
tampoco nada que charlar con Evo Morales, con Rafael Correa, con Cristina
Fernández, con Mel Zelaya o Fernando Lugo. Esa gente ya no está en esa lógica
de las Cumbres que se inventó Felipe González para hacer negocios con sus
amigos. Vaya vaya con la "madre patria".
Es cierto que nunca pedisteis disculpas
por el "por qué no te callas", ese tuteo autoritario de tu padre
contra un Presidente electo. Nunca se contó bien esa historia. En aquella
Cumbre, Aznar, nada más bajarse del avión, insultó, al pie de la escalera, a
Chávez -qué gran Presidente fue Aznar, el corresponsable de la masacre de
Irak-. Después de escuchar las declaraciones de Aznar, Chávez, enfadado,
recordó la participación de nuestro gobierno en el golpe de Estado en Venezuela
en abril de 2002. En el cierre, Zapatero, sin corresponderle la palabra,
intervino, de nuevo para defender a Aznar y reprender al Presidente venezolano.
Ahí es donde Chávez protestó. Y ahí es donde tu padre, quizá con una digestión
pesada, saltó con esas maneras tan borbónicas. Ya ni siquiera ayudáis a una
buena relación con América Latina. Por esto, tampoco puedes ser rey, Felipe.No
serás rey, Felipe.
Tenemos que crecer como ciudadanos.
Asumir las consecuencias de nuestros propios actos. Necesitamos solventar
nuestra relación entre los diferentes pueblos de España. Con un rey es
imposible ese diálogo. Tenemos que sentarnos en igualdad de condiciones.Y
necesitamos discutir también nuestra relación con esa iglesia que se mete en
nuestras escuelas, en nuestras camas, en nuestras universidades y en nuestros
laboratorios. Con un rey católico, apostólico y romano no es posible.
Necesitamos frenar el papel de los lobbies, las intermediaciones empresariales,
los patrocinios interesados que invitan a tantas oscuridades. Con reyes ricos y
lobistas eso no es posible.. Sois un mal ejemplo para otro tipo de
emprendedores. ¿Cuantos yates y vacaciones os han financiado empresarios con
intereses confesados e inconfesables?
Tenemos que tomar las riendas de nuestro
futuro en nuestras manos. En la crisis actual del modelo, una crisis que es
integral, ninguna solución pasa por tutela alguna. Para eso necesitamos ser
ciudadanos plenos. Con un rey, no es posible. El pueblo necesita decidir quién
tiene que representar nuestra aventura común como sociedad y cómo articulamos
nuestras relaciones. Asumir esa responsabilidad. Crecer. Seguramente tú,
Felipe, vas a priorizar el mantenimiento de tu puesto de trabajo. Es tu
principal interés. Te educaron para eso. Tu interés por un lado, el nuestro por
otro. A ti te hacemos siempre falta nosotros. A nosotros no nos haces falta tú.
Y porque nosotros somos el pueblo, no vas a ser rey, Felipe. Pero tranquilo: no
depende de ti. Sabemos que esa tarea es exclusivamente nuestra. Estamos en
ello.
Juan Carlos Monedero, publicado en publico.es (14/04/2014). http://www.publico.es/453652/no-seras-rey-felipe?src=lmvn
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lunes, 2 de junio de 2014
TERCERA REPÚBLICA.
Hoy más que nunca por la Tercera República!!!!


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martes, 27 de mayo de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
CICLOGÉNESIS.
Me gustaría que visualizarais la
siguiente escena. Ella está arrodillada, semidesnuda, con la cabeza inclinada
hacia el inodoro, con las manos agarradas a sus bordes. Su melena cae lacia casi
tocando el agua sucia. A su lado, tirada en el suelo, una fotografía donde
aparece ella, con la mirada perdida, junto a un hombre.
No está sola, en la cama hay alguien, que
parece estar dormido, ajeno a la escena del baño. Momentos antes hicieron el
amor, o mejor dicho follaron, pues en sus movimientos, en sus caricias, en toda
la cópula no hubo ni un solo atisbo de amor. Solo deseo, furia, tormenta de
sexo sin tapujos, ciclogénesis explosiva.
Cuando el agotamiento trajo la calma él quedó
dormido, mientras ella, tendida boca arriba, todavía miraba al techo pensativa.
Unos minutos después se incorporará para ir al baño.
Afuera es noche oscura, sin luna ni
estrellas. Los nubarrones que la ennegrecen, más si cabe, descargan con
inusitada violencia y un estrépito excesivo la tormenta anunciada hace días.
Todavía en el baño la mujer vomita su
angustia, su miedo, dejando sus vísceras vacías de remordimientos.
Ya en calma, mira la fotografía y, tras
susurrar entre dientes algo
ininteligible, la hace pedazos.
Podéis leerlo también en la web de microrrelatos: http://estanochetecuento.com/ciclogenesis-manu-garpe/
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jueves, 20 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
LLUEVE.
Llueve mansamente y sin parar, llueve sin
ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, rememora Mario. Mario
tiene 80 años y se siente cada vez más inútil, sobre todo desde la última
operación de rodilla. Su enorme cuerpo y sus más de cincuenta años de trabajo
en la construcción castigan sin piedad sus articulaciones, por no hablar de
otras secuelas, de esas que no se ven. Menos mal que Petra está siempre cerca,
siempre pendiente. Petra es la mujer de Mario, a la que sigue queriendo tal vez
por necesidad o por rutina. Pero qué más da a estas alturas de la vida, piensa
Mario mientras observa la lluvia a través de los cristales, aunque últimamente
trate de no pensar demasiado, tan solo dejar pasar el tiempo y esperar.
Golpea ahora la lluvia los cristales con
más fuerza. Mario todavía espera a que su mujer le sirva el desayuno, le ayude
a vestirse, a asearse. Pero Petra permanece aún en la cama, en silencio. Mario
seguirá esperando, sin ganas pero con infinita paciencia.
Versión de mi otro relato "Cuando la rutina se quiebra" para participar en el concurso de microrrelatos de la Fundación Pública Gallega Camilo José Cela, que podéis leer también en el enlace:
http://microrrelatosfcjc.com/relato/llueve-/#relato-llueve-
http://microrrelatosfcjc.com/relato/llueve-/#relato-llueve-
viernes, 7 de marzo de 2014
LEOPOLDO MARÍA PANERO, IN MEMORIAM (1948-2014)
Fragmento de "el desencanto", de Jaime Chávarri
Deseo de ser piel roja,
por Leopoldo María Panero Blanc.
(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta. )
La llanura infinita y el cielo su
reflejo.
Deseo de ser piel roja.
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido
el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores
que anuncien su llegada a las Grandes Praderas.
Deseo de ser piel roja.
El caballo de hierro cruza ahora sin miedo
desiertos abrasados de silencio. Deseo
de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores
para hacerlo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
Cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda, que luego se deshizo en el viento.
Deseo de ser piel roja.
En la Reservación no anida
serpiente cascabel, sino abandono.
miércoles, 26 de febrero de 2014
SUSURRANTES.
La gente volvió a salir a la calle con la
cara cubierta. Cualquier método era válido siempre y cuando sus rasgos
identificativos no quedaran al descubierto. Resultaba llamativo ver a todo el
mundo cubriéndose la boca y hablando en voz baja, susurrando. Ocurría desde el
último carnaval. Al día siguiente del entierro de la sardina fueron solo unos
pocos, hasta que el temor se fue extendiendo y todos asumieron que aquello era
la única forma de poder salir de casa con cierta intimidad.
En aquella ciudad era como si el carnaval
no hubiera acabado nunca. Ataviados con máscaras y antifaces sus habitantes
parecían estar siempre de fiesta. Pero los motivos eran muy distintos. Desde
que multiplicaron por mil el número de cámaras instaladas por todas las calles
ningún rincón quedó libre de ser espiado. Esto al principio no causó tanta
alarma como saber que detrás de las cámaras había policías entrenados en la
lectura de los labios, y a aquella ambigua ley que proclamaba:
“Cualquier cosa que digas podrá ser utilizada en tu contra”, pues a partir de
entonces los habitantes de aquella ciudad siempre estaban bajo sospecha.
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